martes, 30 de agosto de 2011

En el Señor confío sin titubear

“En realidad, sentí vergüenza de pedirle al rey que nos enviara un pelotón de caballería para que nos protegiera de los enemigos, ya que le habíamos dicho al rey que la mano de Dios protege a todos los que confían en él…” Esdras 8:22 (NVI)

Esta mañana estaba leyendo mi Biblia exactamente leía Esdras y éste versículo llamó mi atención, porque confirma lo que tanto predico yo a mis hijos, y a todo el que se me acerca, les digo que cuando uno pone la confianza en Dios no necesita más nada.
Así como le ocurrió Esdras que se arrepintió y sintió vergüenza de haberle pedido al rey que le enviará un pelotón para protegerlos, cuando él predicaba que Dios protege a todos los que confían en él, así le sucede a muchos cristianos, que predican las promesas del Señor pero a la hora de confiar, no lo hacen como reza el Salmo 26 en el versículo 1 “¡En el Señor confío sin titubear!

Dice en Jeremías 17:7 "Bendito el hombre que confía en el Señor, y pone su confianza en él.”

En Proverbios 3:5-8 “Confía en el SEÑOR con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócele en todos tus caminos, y El enderezará tus sendas. No seas sabio a tus propios ojos, teme al SEÑOR y apártate del mal. Será medicina para tu cuerpo y refrigerio para tus huesos”

Y podría transcribir muchos versículos más que confirman que debes confiar en el Señor. ¡Anímate en el Señor! Guarda esta palabra en tu corazón y léela cada vez que sientas dificultad en comprender lo que Dios está haciendo en tu vida y cuando la duda te ataque. Cuando pienses que debes hacer justicia por tus propias manos o las manos de otro mortal. Cuando creas que ya no hay salida en alguna situación y cuando estés feliz y todo te éste saliendo bien confía en que es obra del Señor y que así va a perdurar, si lo crees, si confías.

Oración:
Padre reconozco que la mayoría de las veces no comprendo lo que tú estás haciendo, y a raíz de esto peco contra ti, diciendo cosas que no debo y apresurándome a hacer cosas que tu no apruebas, y buscando soluciones en otros en lugar de recurrir a ti.
Más tú todo lo sabes Padre y conoces mis necesidades. Te pido Señor que traigas calma a mi corazón, serenidad a mi vida y que me enseñes a esperar en ti y a no tomar decisiones apresuradas y equivocadas. Dame entendimiento y abre mis ojos espirituales para poder ver más allá de lo que el mundo me enseña.

Señor aunque no te veo hoy declaro que tu eres real y que tu estas ahí escuchándome y en este día voy a creerte a ti solamente, hoy no voy a dudar, hoy voy a confiar que tu eres más grande que mi problema, mas grande que mi situación y más grande que mi prueba, voy a creer que tu eres mi abogado, mi médico, mi juez…mi todo, que primero voy a recurrir a ti y a dejar que tú seas el que maneje mis situaciones, que tu pongas en mi camino las cosas o las personas que necesito para resolverlas, primero tu Señor, voy a poner mi confianza solo en ti y a esperar paciente, serena.
¡En el nombre de Jesús¡

PAZ Y BIEN ¡¡

domingo, 28 de agosto de 2011

Más que Promesas

No son sólo promesas de la Biblia para hacernos “sentir bien”. Son promesas provenientes de Dios mismo.Son Sus promesas personales diseñadas para ti y para mí. Sus propias palabras puestas en papel para que tu y yo las leamos, creamos en ellas y las disfrutemos.

Cuando necesitamos misericordia, la Biblia es tan clara como el agua: “El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota. Cada mañana se renuevan sus bondades; muy grande es su fidelidad” (Lamentationes 3:22-23).

Cuando cuestionamos nuestra libertad de la esclavitud del pecado, Jesús mismo nos alienta con esta promesa: “Así que si el Hijo los libera serán ustedes verdaderamente libres” (Juan 8:36).

Cuando necesitamos tremendamente de sabiduría para hacer una decisión importante en la vida: “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie” (Santiago 1:5).

Y podría continuar más y más. Estas promesas son reales. Son tan verdaderas como el aire que tu y yo respiramos.

De modo que la próxima vez que leas la Biblia, ¡Te asombrarás de las promesas que hoy Dios tiene guardadas para nosotros sus hijos!

Ante el temor:..."Pero ahora, así dice el Señor, el que te creó, Jacob, el que te formó, Israel: «No temas, que yo te he redimido; te he llamado por tu *nombre; tú eres mío. Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te cubrirán sus aguas; cuando camines por el fuego, no te quemarás ni te abrasarán las llamas. Yo soy el Señor, tu Dios,el *Santo de Israel, tu salvador..."Isaías 43.

"Tu guardas en completa paz a quien cuyo pensamiento en ti persevera porque en ti confía" Isaias 26.17

..."pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas:correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán". Isaias 40.31

PAZ Y BIEN ¡¡¡

martes, 23 de agosto de 2011

Dios ejecuta y después revela

Respondió Jesús, y díjole: Lo que yo hago, tú no entiendes ahora; mas lo entenderás después.Juan 13:7

«...yo, Daniel, miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, en los que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén: setenta años...Daniel 9:1-3


Cuando Daniel va a la escritura, y busca la verdad de Dios, él tiene un pensamiento, “Dios está ejecutando su Plan”. Habían pasado tal vez 68 o 70 años de cautiverio, sufrió las penurias que significaba convertirse en un eunuco para servir en el palacio, por 70 años Dios lo bendijo, estaba en autoridad, pero su pueblo al que él amaba estaba aún en esclavitud,la angustia era la realidad de su pueblo, él ve aquel panorama y dice “Dios está haciendo algo” por eso el va a la Biblia y ve que 70 años era el tiempo de las desolaciones y él dice, “si, esto está mal, por algo será” “Dios está ejecutando su plan” y el va a la biblia para ver cuál es el plan que Dios está ejecutando, no va y pregunta ¿Señor porque estás haciendo esto? ¿Por qué sufrimos? El conoce la palabra, el está convencido que habrá un fin de esto, busca cuando Dios dice que será el fin de este sufrimiento. Quiere saber cuándo termina y “no” el porqué Dios lo hace.

Daniel no cree que Dios se olvidó de él y lo dejó sufrir, que lo abandonó a su suerte, él sabe que Dios está ejecutando su plan.
Es frecuente que estemos pasando por problemas, dificultades, y que los momentos de angustia y depresión nos impiden ver lo que Dios está haciendo, pero nuestro pensamiento debe ser, Dios está ejecutando su plan. Debemos decir ¿Cuál es el fin? ¿Qué hay después?, pero la mayoría de nosotros pensamos negativamente ¿Por qué esto Señor? Pero Daniel tenía fe, y después de ver tanto acontecimiento negativo, piensa con fe, "Dios está ejecutando su plan y esto va a terminar bien, por que Dios esta a cargo".

Pase lo que pase, aunque las circunstancias sean adversas y la promesa parece nunca llegar, debemos decir “Dios está haciendo algo” y llegará el momento en que esto “Terminará” y podré experimentar las promesas en mi vida.

Imagino que Daniel le diría: “Señor yo se que estás ejecutando un plan, pero no entiendo este cambio, necesito la perspectiva divina”,por eso mira las escrituras, para ver cuál es la visión de Dios de las cosas.”Necesito que Dios me revele lo que está haciendo” no se conformó con su visión desoladora.

Cuando Jesús marchaba con sus Discípulos y les decía es necesario que el hijo del hombre se muera que resucite al tercer día, y sale Pedro y dice, No permitas que tal cosa te suceda y Jesús le dice, apártate de mi Satanás. Jesús tenía la perspectiva divina de su sufrimiento.

Aunque nos duela el sufrimiento, la perspectiva divina nos da la capacidad de avanzar. Si estamos todo el tiempo quejándonos, es porque tal vez no tengamos la perspectiva divina en nuestra vida. Nuestra oración debe ser "Señor déjame ver el final de tu plan, que pueda ver más allá. Necesitamos la perspectiva divina. Ayúdame a entender".

Jesús, cuando estaba clavado en la cruz estando golpeado, le dijo : "en tus manos encomiendo mi espíritu", y dicho esto expiró. Confiaba que Dios le resucitaría de los muertos. Jesús estaba diciendo confió en tu fidelidad, no me voy a bajar, a pelear, confío en tu fidelidad, no voy a hacer nada, porque sé que indefectiblemente vas a cumplir tu promesa.

Muchas veces nuestras oraciones, son lastimosas y quejumbrosas y representan una falta de fe enorme, y cantamos yo creo en ti, y no creemos ni un poquito. Porque si creyésemos no lloraríamos ni nos lamentaríamos .No tendríamos preocupación, no andaríamos "resolviendo" nada,simplemente confiaríamos en su santa, buena, perfecta y justa voluntad y dejaríamos todo a su cargo.Confiando en que él esta ejecutando y que luego nos revelará, y como dice "ahora no entendemos,pero lo entenderemos después" Tenemos que creer a Dios y que cumplirá en su tiempo. Debemos creer en sus promesas.

Señor: ayúdame, a tener la fe suficiente para ver que estas ejecutando tu Plan, a tener Tu perspectiva divina y no la mía,a confiar en tu fidelidad, para alcanzar tus promesas.

PAZ Y BIEN ¡¡¡

sábado, 20 de agosto de 2011

Sí. ¡Felices los que ahora sufren!

Si bien la vida es una batalla, también es una bendición para quienes soportan firmes y perseverando en su fe.

«He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo» Santiago 5:11.

Estas palabras de Santiago nos confortan mostrándonos que el sufrimiento en la vida del creyente siempre tiene un propósito celestial. Además en el ejemplo de Job, encontramos aliento y poder para perseverar en los momentos más oscuros de la vida; un poder arraigado en Dios, que es compasivo y misericordioso.

Vive feliz, vive en paz, que nada te altere, que nada sea capaz de quitarte tu paz, ni la fatiga, ni tus fallos. Haz que brote y conserva siempre sobre tu rostro, una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor, continuamente te dirige. Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada, todo aquello que te llene de la paz de Dios.

Sí. ¡Felices los que ahora sufren! Eso fue lo que nos dijo Jesucristo. Y lo dijo bastante al inicio de su predicación en el conocido “Sermón de la Montaña”, el cual comienza con las “bienaventuranzas”Cuando al sufrir adversidades ponemos nuestra confianza en Dios y no en nosotros mismos, cuando ponemos nuestra mirada en la meta celestial y nos desprendemos de las metas terrenas, cuando confiamos tanto en Dios que nos abandonamos en El y nos sentimos cómodos dentro de su Voluntad -sea cual fuere- podemos decir que hemos comenzado a transitar el camino de las “bienaventuranzas”.

Las “bienaventuranzas” son una llamada para todos, pero sólo los que seamos capaces de desprendernos de nuestros criterios y deseos, para asumir los de Dios, podremos ser felices ... aquí y Allá.

PAZ Y BIEN ¡¡¡

sábado, 13 de agosto de 2011

Un silbo apacible y delicado… ¿Qué haces aquí Elías?

Y Tal y como le ocurrió a Elías, me ocurrió a mi esta mañana, El Señor me pregunto ¿Qué haces aquí Maribel? Lo hizo a través de una amada hermana en Cristo ¨Tere¨, esta mañana me levante con Tere en el pensamiento, y si es verdad que es una hermana en Cristo y que nos seguimos en nuestro respectivos blog , no nos conocemos en persona, ¿porqué tendría yo que levantarme pensando en Tere? La respuesta: Dios quería comunicarme algo y lo hizo a través de ella… “Un silbo apacible y delicado”, y lo hizo con esta palabra que ella compartió en su blog, con su testimonio entendí lo que Dios le dice a Elías en 1 Reyes capitulo 19.

”El Señor le ordenó:—Sal y preséntate ante mí en la montaña, porque estoy a punto de pasar por allí.Como heraldo del Señor vino un viento recio, tan violento que partió las montañas e hizo añicos las rocas; pero el Señor no estaba en el viento. Al viento lo siguió un terremoto, pero el Señor tampoco estaba en el terremoto. Tras el terremoto vino un fuego, pero el Señor tampoco estaba en el fuego. Y después del fuego vino un suave murmullo.Cuando Elías lo oyó, se cubrió el rostro con el manto y, saliendo, se puso a la entrada de la cueva.Entonces oyó una voz que le dijo:—¿Qué haces aquí, Elías? …”

El Señor me hizo ver a través de este pasaje Bíblico que encabezó el testimonio de Tere, que tras el fuego viene un silbo apacible y cuando lo oyó Elías se cubrió con su manto y salió y se puso a la puerta de la cueva,... y he aquí que vino una voz y le dijo ¿Qué haces aquí Elías? .Nada mejor que poder oír el silbo apacible del Espíritu Santo de Dios hablando a nuestras vidas, Elías estaba escondido en una cueva porque el se había enterado que jezabel le buscaba para matarle así como Elías había hecho con los profetas de baal , a los cuales degolló, por esta causa Elías corrió a esconderse en una cueva, y solo se puso de pie y salió a la puerta de la cueva cuando oyó el silbo apacible y delicado, el entendió que era la presencia de Dios que le hablaba y le decía ¿que haces aquí Elías?, ¿porque estas escondido?, yo no te he llamado a que vivas refugiado en una cueva, yo te he llamado a caminar de poder en poder, de Victoria en Victoria.

El enemigo muchas veces nos hará creer como a Elías, que no hay otra salida más que escondernos, pero el señor le habla de manera delicada a Elías, y le dice levántate Elías y ve donde yo te enviaré, sal de la cueva en la que estas Elías, ya no estés perdiendo el tiempo, Dios quiere hacer algo grande con tu vida y necesita que salgas de esa cueva que te pongas de pie, que oigas el silbo apacible que te está hablando que está tratando contigo, cuando Dios trato con Elías y cuando Elías se levantó Dios obró de manera poderosa.El Señor lo envió de regreso por donde vino, ¿Pero de donde venía Elías? venía de Victoria en Victoria, le salió al paso jezabel y Elias se asustó, olvidando todo lo que había conquistado de la mano del Señor, olvidando su gran poder obrando en el.

Así que Dios nos hace la misma pregunta. “¿Qué estás haciendo aquí, Maribel? Yo al igual que Tere me volví temerosa, negativa y no ví más allá de mi enfermedad. Y ahora puedo ver al punto al que Dios quiere llegar: “Elías, si tú creíste que yo era poderoso, si tú creíste que yo tenía la situación en control, ¿estarías aquí? ¡No! Elías, te has olvidado quien soy yo.”

Es en Dios en quien debemos confiar, el tiene la situación bajo control, no tenemos porque escondernos en nuestros temores,es El quien nos da la fuerza.

En Filipenses 2:13 Pablo dice, “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” Si este poderoso Dios está realmente vivo y obrando entre nosotros, entonces la sanación, el cambio y el crecimiento son posibles. Si nos resignamos a la derrota, entonces caeremos en una visión limitada de Dios y vamos a terminar escondidos, temerosos como Elias y lo peor, olvidando el gran poder de Dios.

Para corregir esto, Dios condujo a Elías de vuelta a la verdad de su poder.Lo envió por donde venía, y venía de ganar no de perder, venía de defender al Señor, confiado, seguro, poderoso. Necesitamos hacer lo mismo con nosotros. El Señor quiso esta mañana comunicarme con “Un silbo apacible y delicado” que está vivo, que me ama, y que está obrando en mi, que salga de esa cueva en la que estoy escondida, que continúe creyendo, confiando y esperando, y lo hizo a través del su Santo Espíritu con una hermana en Cristo “Tere” y de su testimonio.


PAZ Y BIEN !!!

Aquí les dejo el link del testimonio de Tere:

http://simplementesencillayapasionada.blogspot.com/2011/08/en-el-silbo-apacible-y-delicadodios-me.html

martes, 2 de agosto de 2011

Vence las tendencias de la carne y da frutos

"El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley." -Gálatas 5:22-23

"Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil" Mateo 26:41


Obras de la carne: Fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, superstición, enemistades,peleas, rivalidades, violencias, ambiciones, sectarismo, disensiones, envidias, ebriedades, orgías y todos los excesos de esta naturaleza. (Gálatas 5, 19)

Cuando el Espíritu Santo da su frutos en el alma, vence las tendencias de la carne.
Cuando el Espíritu opera libremente en el alma, vence la debilidad de la carne y da fruto.Los frutos del Espíritu santo se dan todos juntos , no se dan uno si y otro no, si esto ocurre es que no has madurado aun, es que aun estas apegado al mundo,a la carne,... no estás siendo totalmente humilde y obediente a Dios.

Los frutos de los arboles, cuando están maduros, ya no son agrios, sino dulces y de agradable sabor. Lo mismo nuestros actos, cuando han llegado a su madurez, se hacen con agrado y se les encuentra un gusto delicioso. Entonces estos actos de virtud inspirados por el Espíritu Santo se llaman frutos del Espíritu Santo, y ciertas virtudes los producen con tal perfección y tal suavidad que se los llama bienaventuranzas, porque hacen que Dios posea al alma plenamente.

Cuanto más se apodera Dios de un alma más la santifica; y cuanto más santa sea, más feliz es. Seremos mas felices a medida que nuestra naturaleza va siendo curada de su corrupción. Entonces se poseen las virtudes como naturalmente.

Los que buscan la perfección por el camino de prácticas y actos metódicos, sin abandonarse enteramente a la dirección del Espíritu Santo, no alcanzarán nunca esta dulzura. Por eso sienten siempre dificultades y repugnancias: combaten continuamente y a veces son vencidos y cometen faltas.

En cambio, los que, orientados por el Espíritu Santo, van por el camino del simple recogimiento, practican el bien con un fervor y una alegría digna del Espíritu Santo, y sin lucha, obtienen gloriosas victorias, o si es necesario luchar, lo hacen con gusto.


Las almas tibias tienen doble dificultad en la práctica de la virtud que las fervorosas que se entregan de buena gana y sin reserva. Porque las fervorosas tienen la alegría del Espíritu Santo que todo se lo hace fácil, y las tibias tienen pasiones que combatir y sienten las debilidades de la naturaleza de la carne que impiden las dulzuras de la virtud y hacen los actos difíciles.

La oración frecuente perfecciona las virtudes y abre el corazón para recibir los frutos del Espíritu Santo porque nuestro Señor, cuando tenemos intimidad con El, quema y consume en nosotros las semillas de los vicios y nos comunica poco a poco sus divinas perfecciones, según nuestra disposición y como le dejemos obrar.

Por ejemplo: encuentra en nosotros el recuerdo de un disgusto, que aunque ya pasó, ha dejado en nuestro espíritu y en nuestro corazón una impresión, que queda como simiente de pesar y cuyos efectos sentimos en muchas ocasiones. ¿Qué hace nuestro Señor? Borra el recuerdo y la imagen de ese descontento, destruye la impresión que se había grabado y ahoga completamente esta semilla de rencor.

Cuando sientas que está siendo arrebatada tu paz, que estás montando en cólera, que tienes deseos de pelear con alguien, de recordar viejas rencillas y traer de vuelta el rencor, no lo permitas, ora sin cesar y deja que Dios saque esos sentimientos de ti, deja que los cambie por los frutos de su Santo Espíritu, deja que arranque esas raíces de cólera, ira, inquietud, y coloque en su lugar los frutos de su Santo Espíritu: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí.

PAZ Y BIEN ¡¡¡