viernes, 15 de septiembre de 2017

El perro muerto

Un breve cuento de León Tolstoi "El perro muerto":  Jesús llego una tarde a las puertas de una ciudad   e hizo pasar a sus discípulos para preparar la cena, se interno en las calles hasta llegar al mercado y vio un grupo de personas en un rincón, observando algo tirado en el suelo ,era un perro muerto,tenia una cuerda atada al cuello y estaba todo lleno de lodo, se veía que lo habían arrastrado por el lodo, el espectáculo era dantesco, repugnante y todos los que estaban mirando con desagrado comentaban algo, uno decía: "esto ensucia el aire"; otro  "este animal putrefacto estorba en la vía" otro "las orejas están llenas de sangre, da asco "

En eso Jesús les escuchó, y dirigiendo una mirada de compasión al animal inmundo,dijo: -"Sus dientes son más blancos y hermosos que las perlas" -.Entonces el pueblo, admirado, volteo a verlo y comentaron :
-¿Quién es éste? Es Jesús de Nazaret ¡Sólo Él puede encontrar de qué condolerse y hasta algo que alabar en un perro muerto...! Y todos, avergonzados, siguieron su camino,postrándose ante el Hijo de Dios.

Este cuento nos invita a ver siempre el lado optimista, el lado positivo de las cosas y el lado que tiene la belleza. Este cuento sin querer se ha convertido a lo largo de mis años en mi filosofía de vida, ante cualquier aflicción o espectáculo dantesco de la vida, siempre le doy vueltas a la situación hasta encontrar ese lado bonito  y desecho el lado feo ,siempre busco "los blancos y hermosos dientes del perro", por más cruel, fea y pestilente que sea la situación, mis ojos siempre se dirigen a los "blancos y hermosos dientes del perro", en la aflicción, busco los " blancos y hermosos dientes del perro".

No fui yo quien te visitó

Esta mañana reflexionaba acerca de algo que me ocurrió ayer, desde que pasó, no pude dejar de repetir en mi mente estas palabras: “No fui yo quien te visito”. Estaba en mi hogar con la chica que me ayuda a limpiar y teníamos todo revuelto, sillas patas arriba, muebles arrinconados, en fin, todo el escenario típico de quien “limpia a fondo” su casa, tocaron el timbre, y cuando me asome a la puerta era una persona , a la que decidí un día no invitar más a entrar a mi casa, ¿la razón? Cada vez que lo hacía me dejaba inquieta, no traía paz a mi hogar sino todo lo contrario, y no escuchaba mis exhortaciones acerca de que si lo que iba a decir no era agradable, no edificaba y no construía, no debía decirlo,  por lo que decidí no escucharla más y mucho menos recibirla.

El caso es que después de mucho tiempo, ayer de nuevo  toco a mi puerta, no pretendía dejarla entrar pero utilizo un recurso seductor,  una “llave maestra” manipulo mi corazón diciéndome que se trataba de  una emergencia y no tuve corazón para dejarla afuera, así que le abrí , ella entró, consiguió una silla que no estaba volteada en medio del desorden y se sentó, yo en vista de que no decía cual era la emergencia seguí haciendo mis labores esperando a que ella hablara, pues ni una cosa ni la otra, de pronto ella rompe el silencio para decirme “Estás como María” refiriéndose al pasaje bíblico:  “Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres... Lucas 10:38-42. Que dicho sea de paso no era María como me llamó ,  la afanada era Marta, pero yo entendí lo que quiso decir, me sentí mal y hasta solté la escoba para escucharla atentamente, pero seguía sin decir nada interesante, yo continué esta vez sí ,como Marta Cocinaba, cocía, limpiaba, total que se aburrió de verme limpiar y se fue como vino sin nada edificante que comentar y no había tal emergencia.

Hoy después de haber pasado un día reflexionando me di cuenta que ni yo estaba como Marta ni era Jesús el que me había visitado, pero ¿A qué viene toda esta exposición? A que no es la primera vez que me pasa, que alguien venga en nombre de Jesús a reclamar mi atención, que alguien se valga de una investidura cristiana para darle credibilidad y peso a sus palabras, entre las muchas veces que me ha pasado una de las más notables me pasó también hace muchos años con un pretendiente, cuya carta de presentación era que seguía a Jesús, y hasta una columna en un diario famoso tenia que se llamaba “Las sandalias del pescador” escribía cosas sublimes sobre Jesús y con esa llave maestra intentó atraer mi atención por un tiempo, seducirme, hasta que me di cuenta de quién era realmente, y era el mismo demonio disfrazado de oveja.

Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor... Y entonces les declararé: “Jamás os conocí; apartaos de mi, los que practicais la iniquidad.” Mateo 7:21-23. Este, es uno de los textos más duros de la Biblia. Al final Jesús sentenciará a los “hacedores de maldad”. La sentencia más horrible que alguien pueda escuchar es que el propio Señor le diga: “Nunca os conocí…”.

Tenemos que aprender a reconocer cuando alguien viene a nosotros en el nombre de Jesús, en cualquier ámbito de la vida,  como estos personajes que mencioné anteriormente, a estos lobos hay que despojarles del disfraz de oveja, hay que quitarles esa ropa, hay que aprender a identificar  y reconocer al impostor:

Ataviados de piedad: Y en eso consiste su engaño, porque al principio no vemos nada malo. Nos puede seducir la forma de hablar, como cantan, como hablan de Jesús, y hasta la forma cómo nos tratan. Todo esto pudiera ser parte de su ropaje y eso dificulta conocer lo que llevan por dentro. El  reto que tenemos por delante es que podamos quitarle a los engañadores la piel de oveja,  para que veamos  al lobo que está debajo. 

Una falsa espiritualidad: Para entender esto tenemos dos personajes Bíblicos: Caín y Abel ¿Cuál fue la situación de estos dos hermanos? Ambos vinieron al culto. Ambos ofrecieron sus ofrendas. Ambos adoraron. Pero en uno, su ofrecimiento fue solo para aparentar. Presentó el fruto de sus manos, pero no del corazón. Suelo decirle a mis hijos que no se dejen deslumbrar por lo grande que se fijen en el detalle, ese que siempre se descuida y se deja al descubierto, esas pequeñeces a las que el impostor no le pone el cuidado necesario, pues está pendiente de lo que se ve.

El carácter de Jesús: Jesús era una persona mansa, compasivo, humilde, empático, determinado, valiente, franco, directo… Mateo 11:29.  Me deje engañar momentáneamente, pero reflexionando me dije, pero si no era Jesús quien me visitó y de paso ni siquiera tiene el carácter de Jesús como para ser un emisario de él, y tampoco traía un mensaje como para hacer como María y sentarme a escucharla, enseguida deje de sentirme mal  pensando que me había portado como Marta. Con el “pretendido pretendiente”, pude quitarle el disfraz de oveja pues lo que  escribía no se correspondía con su actuar, trataba muy mal a las personas que por alguna razón le servían, era soberbio... Definitivamente no tenía el carácter de Jesús, todo lo contrarío era demoníaco.

Los frutos: "Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?…Mateo 7:15” y es muy cierto esta es otra manera de reconocerlos “por sus frutos” ninguno de los personajes en cuestión tenía frutos, es más, son de esas personas que pasa el tiempo y no aprenden nada, no les ves ningún crecimiento espiritual, algo que resaltar, una mejoría en su carácter, algún camino recorrido que haya florecido. El en renglón de los  malos hombres, éstos no pueden producir uvas ni higos. Lo que ellos al final producen son espinos y abrojos. Esto es: mala hierba, cuyo resultado será ser llevados al horno para ser quemado, si te fijas  podrás ver esa maleza en lugar de frutos.


Cuando el Señor se va acercando al final del Sermón del Monte, nos advierte sobre la importancia de estar en guardia para no ser seducidos  por los engañadores. Para ello utiliza la figura de los “lobos vestidos de ovejas”. ¿Qué   hacemos cuando al intentar entrar a una casa vemos un letrero que dice “Perro bravo?”. Tendríamos que ser muy despistados para  no tomar en cuenta esa advertencia. Pero, ¿Y  si en lugar de un perro encuentras  un  lobo en el patio? ¿Saltarías la cerca para acariciarle la cabeza?¿ Obviarías la advertencia de “ten cuidado” ¿La palabra “guardaos”, que usa el Maestro, equivale a decir: “tenga cuidado”, “sea precavido” con ellos. Ellos vienen con una vestimenta de oveja. La idea es que al vestirse así no despiertan sospecha.  Al vestirse como ovejas logran que con su camuflaje no  sean descubiertas  sus reales intenciones. 

lunes, 17 de julio de 2017

Reflexiones sobre La Magdalena pecadora y Santa

Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu. Romanos 8:1

La Magdalena es nombrada tres veces en los evangelios con este nombre, aunque no es un nombre propio. La primera cuando se arrepiente de sus pecados públicos. La segunda cuando permanece al pie de la cruz junto a María, a pesar de la huida de casi todos. Y la tercera cuando acude al sepulcro y Jesús resucitado se le aparece. En las tres consigue hacer reaccionar el Corazón de Jesús, el mismo que sabe lo que hay en el corazón de todo ser humano,  y  que siempre supo lo que había en el de La Magdalena.

La palabra de Jesús llamándola por su nombre debió resonar siempre en sus oídos durante el resto de su vida. ¡Qué importan ya sus pecados pasados, aunque quizá volverían a su mente para intranquilizar su conciencia! ¡Cuántos sinsabores desparecieron de su corazón con una sola palabra de Jesús! Ahora definitivamente ya es otra mujer. El alma de María Magdalena es un alma que vive una vida de fe que ni podía soñar cuando se decidió a cortar con su vida de pecado

No era fácil. Por una parte estaba la vergüenza de reconocerse pecadora ante todos. Por otra el temor de ser rechazada y humillada. Los fariseos la habrían expulsado de la casa sin contemplaciones, aunque los pecados de ellos fuesen mayores y menos disculpables; pero, eso sí, no eran públicos y podían alardear de virtuosos. No sabían leer en los corazones ni sabían vivir la misericordia ante los arrepentidos. Eso es lo que Jesús hizo.

¿Qué importan las críticas si quiere ser perdonada? Esas críticas serán como fuego purificador de sus locuras. Ella quiere ser una mujer nueva. Pero necesita la confirmación del Maestro. Y Jesús dice que su pecado es real, pero encuentra la disculpa: ha amado mucho. Las últimas palabras del Señor se le quedarían fuertemente gravadas en su memoria: vete en paz. 

El amor que le llevó a pecar, una vez purificado, le llevará a entregarse de una manera que irá creciendo con el tiempo. Cerca de Jesús la veremos entre las mujeres que son fieles en el suplicio de la Cruz, y en la Resurrección ocupa un lugar destacado. Su conversión no es debida al temor a los castigos merecidos por sus pecados, sino fruto de un amor verdadero que sabe pedir perdón y superar con decisión los errores pasados. 

Si el propio Jesús obra en ella ese perdón y logra ver en su corazón ese amor tan grande, quien puede volver a juzgar a La Magdalena por sus pecados, luego del arrepentimiento y el perdón de Jesús, volver a mencionar sus transgresiones es un pecado aun mayor, nadie tiene ese derecho por encima del perdón de Jesús, cuantas Magdalenas han tenido que pasar lo que ella, el ser humano siempre juega a ser Dios juzgando, condenando y trayendo al presente las cosas pasadas.

María Magdalena se convirtió y partiendo de muy abajo llegó muy arriba, Se humilló y Dios la eleva. Jesús se vuelca en aquella alma humilde, y ella responde con una entrega incondicional al Maestro, aprovechando lo mejor de sí misma: su capacidad de amor. La pecadora será santa. ¡Oh Señor! No me jacto de mis obras… no alabo las obras de mis manos: temo que si tú las examinas, encontrarás en ellas más pecados que méritos. Sólo una cosa pido y eso espero conseguir: no desprecies las obras de tu mano. Mira en mí tu obra y no la mía, porque si miras mi obra me condenarás, pero si miras la tuya me salvarás. Pues lo que hay en mí de bueno, todo viene de ti y es tuyo más que mío.