miércoles, 15 de noviembre de 2017

SOY UNA VOZ QUE CLAMA EN EL DESIERTO

"¿Tú, quién eres?… ¿Qué dices de ti mismo?…le preguntaron a Juan. Yo soy una voz que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor."Juan 1:23

 “Soy una voz que clama en el desierto”. 

Reflexionado sobre cada palabra; Juan como una VOZ, él era un hombre con un mensaje. DESIERTO; Además de arena, una que otra vegetación xerófila; cactus con poros o espinas, si bien es cierto que hay vegetación, no es una vegetación agradable, pasan mucho trabajo con el agua para mantenerse en pie, vivas. 

Juan llevaría el mensaje donde otras voces habían sido calladas. ¡Y donde han sido calladas esas voces? ¿En qué desierto? ¿Qué clamaría Juan?: 

NIÉGATE A TI MISMO: En un desierto de halagos; dejar las prácticas que ensucian tu interior, cosas que sabemos que están mal y las seguimos haciendo. Vida de auto-disciplina y negación de mí mismo.
ENMIÉNDATE: En un desierto de satisfacciones propias. Por mucho tiempo, la gente había creído que Dios los recibiría simplemente porque eran judíos, pero no era así, el mensaje de Juan era para despertarlos. Les estaba diciendo, que si no enmendaban su vida, no serían «aptos para el reino de Dios».
CREE: En un desierto de dudas. En un mundo de incredulidad y escepticismo, todavía necesita oírse la llamada fuerte y sonora de Juan clamando: ¡Jesús es el Hijo de Dios! ¡Él es la única esperanza del hombre!
Se HUMILDE: En un desierto de orgullo y soberbia. 
Se VALIENTE: En un desierto de temor. La valentía para denunciar el pecado, donde  se encuentre; la valentía para acercarnos a la gente y hablar lo que la gente necesita oír, no necesariamente lo que desea oír.

¡Hay tantos desiertos ¡. En cada uno de ellos de ellos necesitamos escuchar  esa voz que clama. Cómo pudo Juan ser tal voz? ¿Cuál fue su secreto? 

Estaba consagrado al Señor y a hacer la voluntad de Este. Por lo tanto, se atrevió a ser diferente. Estuvo dispuesto a hablar allí donde a otras voces se les hizo callar. Que Dios nos permita escuchar ese clamor que nos indica el desierto en el que estamos y del que debemos saliry ayudar a otros con nuestro franco clamor.  

viernes, 10 de noviembre de 2017

El carácter de Jesús es el filtro…

No debemos llamarnos cristianos, ni aceptar que otro diga que es cristiano sino escudriñamos el carácter propio y el del otro, ¿Qué carácter tenemos? ¿Tenemos acaso el carácter de Cristo? ¿Cómo sabemos si lo tenemos? 

Desarrollar el carácter de Cristo es la tarea más importante de la vida, porque es la única cosa que vamos a llevar con nosotros a la eternidad. Jesús lo dejó bien claro en Su Sermón de la Montaña en que la recompensa eterna en el Cielo estará basada en el carácter que desarrollamos y demostremos aquí en la tierra; mansos de espíritu, humildes, misericordiosos, de corazón puro, pacíficos... 

Esto significa que el objetivo de toda nuestra enseñanza debe ser cambiar vidas, no solamente proveer la información. Pablo le dijo a Timoteo que el propósito de su enseñanza era desarrollar el carácter de aquellos a los que enseñó: “Debes hacerlo así para que el amor brote de un corazón limpio, de una buena conciencia y de una fe sincera” (1 Timoteo 1:5). 

Dios construye el carácter en nuestras vidas permitiendo experimentar situaciones en las que somos tentados a hacer exactamente lo contrario a tener un carácter de calidad. El desarrollo del carácter siempre involucra una elección. Cuando tomamos la decisión correcta, nuestro carácter se está forjando, crece y se asemeja al de Cristo.

Las cualidades del carácter de Cristo, las enumera Pablo en Gálatas (5:22-23): “En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. 

Cada vez que elegimos responder a una situación a la manera de Dios, en vez de seguir nuestra inclinación natural, desarrollamos el carácter. Por esta razón, Él permite todo tipo de circunstancias en la formación del carácter: conflicto, decepciones, dificultades, tentaciones, tiempos de sequía y esperas.

El carácter de Cristo es un filtro que nos permite reconocer quienes están realmente en ese camino, quienes de todos los dicen llamarse cristianos realmente lo son, se puede reconocer a un cristiano fácilmente; Mira sus frutos, escucha lo que dice y por un momento imagina a Jesús hablando de esa manera. Pregúntate: ¿Cómo habría actuado Jesús ante esta situación? Identifica de esta manera si la persona que tienes al lado es realmente un cristiano. ¿Tiene su carácter? ¿Actúa como él lo habría hecho? ¿Su vida tiene frutos? 

“Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente PURA, después PACÍFICA, AMABLE, BENIGNA, llena de MISERICORDIA y de BUENOS FRUTOS, sin INCERTIDUMBRES ni HIPOCRESÍA”.

El único requisito para comprender las características de la Sabiduría Divina, y tomar decisiones firmes en el Señor, están este versículo de Santiago 3:17.

Cuando confrontamos una decisión importante, cuando queremos confiar en alguien, relacionarnos con alguien, siempre vale la pena comparar con este pasaje. Si todas las características mencionadas en ese texto concuerdan con lo que nos proponemos hacer, la decisión probablemente es correcta. Si la persona con la que nos relacionamos, pareja, amistades o guía espiritual nos da  paz y buenos frutos, si sentimos que crecemos en lugar de mermar, entonces viene de Dios, la fuente de toda sabiduría, nunca pasa por alto alguna de estas características. “Si te da paz, es de Dios”.

sábado, 7 de octubre de 2017

Halloween y las incoherencias en la educación de los niños…

Halloween se inicia en Irlanda, como fiesta pagana de los Celtas cuyo motivo era "fin de la luz" y el "inicio de la oscuridad", nadie que ame a Dios representado por la Luz celebraría la llegada de la oscuridad y las tinieblas representado por Satanás. En fin, Halloween es una fiesta en honor a las tinieblas, se abría el velo que separaba el mundo humano del sobrenatural, y los espíritus, buenos y malos, vagaban por la Tierra. Como se pensaba que las almas de los muertos regresaban a sus casas, las familias sacaban comida y bebida para sus visitantes fantasmales con la esperanza de apaciguarlos y protegerse del mal.

De modo que cuando hoy día los niños disfrazados de fantasmas, brujas, muertos y afines van de casa en casa en Halloween amenazando con una travesura si no se les da una golosina, están perpetuando inconscientemente los antiguos ritos de la fiesta de Samhain. Que se  trataba de una fiesta  en honor  a la muerte, y no a la vida.

Y sin llegar a ser religiosa o puritana me preocupa el hecho de que la brujería está creciendo hoy de manera alarmante en la población. Es alarmante  el estado de corrupción espiritual en que se encuentra la sociedad. Ya no se da mucho valor a los principios morales y espirituales que heredamos de nuestros padres y abuelos.

Ésta celebración involucra a los niños en ritos que en el mejor de los casos no vienen de la luz y que en definitiva los adentran en el conocimiento de lo que significa el mundo de las tinieblas con los preparativos para dicha fiesta. Cuando a los niños se les enseña que está bien jugar con la oscuridad, con esqueletos, máscaras tenebrosas, gatos negros, sangre, brujería, adivinación, muertos etc., también se le introduce al virtual mundo de ritos ocultistas. De donde creen que viene luego el querer vestirse y actuar como un adolescente sin vida, la moda dark o punkgótico, la filosofía punk, obscura. ¿Dónde conocieron ese mundo?

En Disney, Halloween se apodera de California Adventure Park con "aterradoras" decoraciones que observas en la misma entrada principal donde te recibe la gigantesca silueta de Oogie Boogie,  que pareciera que cobra vida, pues te habla desde el momento que ingresas al parque. Te recibe en la entrada con su aterradora voz te ofrece la bienvenida y hasta te da la impresión de que desata una bandada de murciélagos que pareciera que van volando sobre ti, Oogie se autonombra "sombra enemiga del astro rey que llena tus sueños de terror" es un saco gigante, que contiene millones de insectos en su interior y, tal y como explica en su canción, le encanta apostar (haciendo trampa), especialmente cuando las vidas de otros están en juego.

Cuando las cosas de de la oscuridad  parecen normales para los niños, ¿Qué esperanza tenemos de que en el futuro estos niños puedan discernir apropiadamente entre el bien y el mal?
Por otro lado no hay coherencia en las enseñanzas que damos a nuestros hijos en estas fiestas los niños se disfrazan de brujas, vampiros, fantasmas, muertos, esqueletos, etc. los padres favorecen este tipo de fiesta y que jueguen con elementos de muerte. Pero son ellos mismos los que, cuando muere un familiar, los apartan para que no vean al familiar muerto. Está claro que la pedagogía se resiente por falta de lógica.

También solemos enseñar a nuestro niños a no aceptar “nada” de un extraño, en especial dulces y caramelos con los que son seducidos en la calle por personas inescrupulosas, pero el día de Halloween todo está permitido, se lleva al niño a estirar su mano de puerta en puerta recibiendo “golosinas” de parte de extraños, ¿Qué tal y uno de esos habitantes le ponga el ojo a tu hijo y el niño la próxima vez que pase por su puerta sienta que puede tomar esa “golosina” que su progenitor le permitió que tomara en una ocasión, solo que esta vez no sería con las mismas intensiones, ni estarías tu presente? Definitivamente no hay coherencia en lo que se piensa y lo que se hace.


Termina el día de Halloween y llegó la hora de dormir, ¿Como les devuelves la paz?  ¿Los pasas de lo profano a lo divino con una oración? O les cantas el jingle: “Duérmete niño, duérmete ya, que viene el coco y te comerá”.

viernes, 15 de septiembre de 2017

El perro muerto

Un breve cuento de León Tolstoi "El perro muerto":  Jesús llego una tarde a las puertas de una ciudad   e hizo pasar a sus discípulos para preparar la cena, se interno en las calles hasta llegar al mercado y vio un grupo de personas en un rincón, observando algo tirado en el suelo ,era un perro muerto,tenia una cuerda atada al cuello y estaba todo lleno de lodo, se veía que lo habían arrastrado por el lodo, el espectáculo era dantesco, repugnante y todos los que estaban mirando con desagrado comentaban algo, uno decía: "esto ensucia el aire"; otro  "este animal putrefacto estorba en la vía" otro "las orejas están llenas de sangre, da asco "

En eso Jesús les escuchó, y dirigiendo una mirada de compasión al animal inmundo,dijo: -"Sus dientes son más blancos y hermosos que las perlas" -.Entonces el pueblo, admirado, volteo a verlo y comentaron :
-¿Quién es éste? Es Jesús de Nazaret ¡Sólo Él puede encontrar de qué condolerse y hasta algo que alabar en un perro muerto...! Y todos, avergonzados, siguieron su camino,postrándose ante el Hijo de Dios.

Este cuento nos invita a ver siempre el lado optimista, el lado positivo de las cosas y el lado que tiene la belleza. Este cuento sin querer se ha convertido a lo largo de mis años en mi filosofía de vida, ante cualquier aflicción o espectáculo dantesco de la vida, siempre le doy vueltas a la situación hasta encontrar ese lado bonito  y desecho el lado feo ,siempre busco "los blancos y hermosos dientes del perro", por más cruel, fea y pestilente que sea la situación, mis ojos siempre se dirigen a los "blancos y hermosos dientes del perro", en la aflicción, busco los " blancos y hermosos dientes del perro".

No fui yo quien te visitó

Esta mañana reflexionaba acerca de algo que me ocurrió ayer, desde que pasó, no pude dejar de repetir en mi mente estas palabras: “No fui yo quien te visito”. Estaba en mi hogar con la chica que me ayuda a limpiar y teníamos todo revuelto, sillas patas arriba, muebles arrinconados, en fin, todo el escenario típico de quien “limpia a fondo” su casa, tocaron el timbre, y cuando me asome a la puerta era una persona , a la que decidí un día no invitar más a entrar a mi casa, ¿la razón? Cada vez que lo hacía me dejaba inquieta, no traía paz a mi hogar sino todo lo contrario, y no escuchaba mis exhortaciones acerca de que si lo que iba a decir no era agradable, no edificaba y no construía, no debía decirlo,  por lo que decidí no escucharla más y mucho menos recibirla.

El caso es que después de mucho tiempo, ayer de nuevo  toco a mi puerta, no pretendía dejarla entrar pero utilizo un recurso seductor,  una “llave maestra” manipulo mi corazón diciéndome que se trataba de  una emergencia y no tuve corazón para dejarla afuera, así que le abrí , ella entró, consiguió una silla que no estaba volteada en medio del desorden y se sentó, yo en vista de que no decía cual era la emergencia seguí haciendo mis labores esperando a que ella hablara, pues ni una cosa ni la otra, de pronto ella rompe el silencio para decirme “Estás como María” refiriéndose al pasaje bíblico:  “Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres... Lucas 10:38-42. Que dicho sea de paso no era María como me llamó ,  la afanada era Marta, pero yo entendí lo que quiso decir, me sentí mal y hasta solté la escoba para escucharla atentamente, pero seguía sin decir nada interesante, yo continué esta vez sí ,como Marta Cocinaba, cocía, limpiaba, total que se aburrió de verme limpiar y se fue como vino sin nada edificante que comentar y no había tal emergencia.

Hoy después de haber pasado un día reflexionando me di cuenta que ni yo estaba como Marta ni era Jesús el que me había visitado, pero ¿A qué viene toda esta exposición? A que no es la primera vez que me pasa, que alguien venga en nombre de Jesús a reclamar mi atención, que alguien se valga de una investidura cristiana para darle credibilidad y peso a sus palabras, entre las muchas veces que me ha pasado una de las más notables me pasó también hace muchos años con un pretendiente, cuya carta de presentación era que seguía a Jesús, y hasta una columna en un diario famoso tenia que se llamaba “Las sandalias del pescador” escribía cosas sublimes sobre Jesús y con esa llave maestra intentó atraer mi atención por un tiempo, seducirme, hasta que me di cuenta de quién era realmente, y era el mismo demonio disfrazado de oveja.

Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor... Y entonces les declararé: “Jamás os conocí; apartaos de mi, los que practicais la iniquidad.” Mateo 7:21-23. Este, es uno de los textos más duros de la Biblia. Al final Jesús sentenciará a los “hacedores de maldad”. La sentencia más horrible que alguien pueda escuchar es que el propio Señor le diga: “Nunca os conocí…”.

Tenemos que aprender a reconocer cuando alguien viene a nosotros en el nombre de Jesús, en cualquier ámbito de la vida,  como estos personajes que mencioné anteriormente, a estos lobos hay que despojarles del disfraz de oveja, hay que quitarles esa ropa, hay que aprender a identificar  y reconocer al impostor:

Ataviados de piedad: Y en eso consiste su engaño, porque al principio no vemos nada malo. Nos puede seducir la forma de hablar, como cantan, como hablan de Jesús, y hasta la forma cómo nos tratan. Todo esto pudiera ser parte de su ropaje y eso dificulta conocer lo que llevan por dentro. El  reto que tenemos por delante es que podamos quitarle a los engañadores la piel de oveja,  para que veamos  al lobo que está debajo. 

Una falsa espiritualidad: Para entender esto tenemos dos personajes Bíblicos: Caín y Abel ¿Cuál fue la situación de estos dos hermanos? Ambos vinieron al culto. Ambos ofrecieron sus ofrendas. Ambos adoraron. Pero en uno, su ofrecimiento fue solo para aparentar. Presentó el fruto de sus manos, pero no del corazón. Suelo decirle a mis hijos que no se dejen deslumbrar por lo grande que se fijen en el detalle, ese que siempre se descuida y se deja al descubierto, esas pequeñeces a las que el impostor no le pone el cuidado necesario, pues está pendiente de lo que se ve.

El carácter de Jesús: Jesús era una persona mansa, compasivo, humilde, empático, determinado, valiente, franco, directo… Mateo 11:29.  Me deje engañar momentáneamente, pero reflexionando me dije, pero si no era Jesús quien me visitó y de paso ni siquiera tiene el carácter de Jesús como para ser un emisario de él, y tampoco traía un mensaje como para hacer como María y sentarme a escucharla, enseguida deje de sentirme mal  pensando que me había portado como Marta. Con el “pretendido pretendiente”, pude quitarle el disfraz de oveja pues lo que  escribía no se correspondía con su actuar, trataba muy mal a las personas que por alguna razón le servían, era soberbio... Definitivamente no tenía el carácter de Jesús, todo lo contrarío era demoníaco.

Los frutos: "Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?…Mateo 7:15” y es muy cierto esta es otra manera de reconocerlos “por sus frutos” ninguno de los personajes en cuestión tenía frutos, es más, son de esas personas que pasa el tiempo y no aprenden nada, no les ves ningún crecimiento espiritual, algo que resaltar, una mejoría en su carácter, algún camino recorrido que haya florecido. El en renglón de los  malos hombres, éstos no pueden producir uvas ni higos. Lo que ellos al final producen son espinos y abrojos. Esto es: mala hierba, cuyo resultado será ser llevados al horno para ser quemado, si te fijas  podrás ver esa maleza en lugar de frutos.


Cuando el Señor se va acercando al final del Sermón del Monte, nos advierte sobre la importancia de estar en guardia para no ser seducidos  por los engañadores. Para ello utiliza la figura de los “lobos vestidos de ovejas”. ¿Qué   hacemos cuando al intentar entrar a una casa vemos un letrero que dice “Perro bravo?”. Tendríamos que ser muy despistados para  no tomar en cuenta esa advertencia. Pero, ¿Y  si en lugar de un perro encuentras  un  lobo en el patio? ¿Saltarías la cerca para acariciarle la cabeza?¿ Obviarías la advertencia de “ten cuidado” ¿La palabra “guardaos”, que usa el Maestro, equivale a decir: “tenga cuidado”, “sea precavido” con ellos. Ellos vienen con una vestimenta de oveja. La idea es que al vestirse así no despiertan sospecha.  Al vestirse como ovejas logran que con su camuflaje no  sean descubiertas  sus reales intenciones. 

lunes, 17 de julio de 2017

Reflexiones sobre La Magdalena pecadora y Santa

Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu. Romanos 8:1

La Magdalena es nombrada tres veces en los evangelios con este nombre, aunque no es un nombre propio. La primera cuando se arrepiente de sus pecados públicos. La segunda cuando permanece al pie de la cruz junto a María, a pesar de la huida de casi todos. Y la tercera cuando acude al sepulcro y Jesús resucitado se le aparece. En las tres consigue hacer reaccionar el Corazón de Jesús, el mismo que sabe lo que hay en el corazón de todo ser humano,  y  que siempre supo lo que había en el de La Magdalena.

La palabra de Jesús llamándola por su nombre debió resonar siempre en sus oídos durante el resto de su vida. ¡Qué importan ya sus pecados pasados, aunque quizá volverían a su mente para intranquilizar su conciencia! ¡Cuántos sinsabores desparecieron de su corazón con una sola palabra de Jesús! Ahora definitivamente ya es otra mujer. El alma de María Magdalena es un alma que vive una vida de fe que ni podía soñar cuando se decidió a cortar con su vida de pecado

No era fácil. Por una parte estaba la vergüenza de reconocerse pecadora ante todos. Por otra el temor de ser rechazada y humillada. Los fariseos la habrían expulsado de la casa sin contemplaciones, aunque los pecados de ellos fuesen mayores y menos disculpables; pero, eso sí, no eran públicos y podían alardear de virtuosos. No sabían leer en los corazones ni sabían vivir la misericordia ante los arrepentidos. Eso es lo que Jesús hizo.

¿Qué importan las críticas si quiere ser perdonada? Esas críticas serán como fuego purificador de sus locuras. Ella quiere ser una mujer nueva. Pero necesita la confirmación del Maestro. Y Jesús dice que su pecado es real, pero encuentra la disculpa: ha amado mucho. Las últimas palabras del Señor se le quedarían fuertemente gravadas en su memoria: vete en paz. 

El amor que le llevó a pecar, una vez purificado, le llevará a entregarse de una manera que irá creciendo con el tiempo. Cerca de Jesús la veremos entre las mujeres que son fieles en el suplicio de la Cruz, y en la Resurrección ocupa un lugar destacado. Su conversión no es debida al temor a los castigos merecidos por sus pecados, sino fruto de un amor verdadero que sabe pedir perdón y superar con decisión los errores pasados. 

Si el propio Jesús obra en ella ese perdón y logra ver en su corazón ese amor tan grande, quien puede volver a juzgar a La Magdalena por sus pecados, luego del arrepentimiento y el perdón de Jesús, volver a mencionar sus transgresiones es un pecado aun mayor, nadie tiene ese derecho por encima del perdón de Jesús, cuantas Magdalenas han tenido que pasar lo que ella, el ser humano siempre juega a ser Dios juzgando, condenando y trayendo al presente las cosas pasadas.

María Magdalena se convirtió y partiendo de muy abajo llegó muy arriba, Se humilló y Dios la eleva. Jesús se vuelca en aquella alma humilde, y ella responde con una entrega incondicional al Maestro, aprovechando lo mejor de sí misma: su capacidad de amor. La pecadora será santa. ¡Oh Señor! No me jacto de mis obras… no alabo las obras de mis manos: temo que si tú las examinas, encontrarás en ellas más pecados que méritos. Sólo una cosa pido y eso espero conseguir: no desprecies las obras de tu mano. Mira en mí tu obra y no la mía, porque si miras mi obra me condenarás, pero si miras la tuya me salvarás. Pues lo que hay en mí de bueno, todo viene de ti y es tuyo más que mío.