domingo, 27 de diciembre de 2015

La justificación no nos hace justo, sino ser declarados justos.

"No se justificará delante de ti ningún ser humano"...Salmo 143-2

La justificación no nos hace justo, sino ser declarados justos, porque fue cristo quien pago esa deuda, no nosotros, ni en mil años la pagaríamos.
Somos justificados, cuando reconocemos nuestra condición imperfecta, el pecado que habita en nosotros y la incapacidad de vencerlo por nosotros mismos, y entonces aceptamos a Cristo y su sacrificio como nuestra justicia. Dejamos de confiar en nuestros propios méritos y nos acogemos a él como artífice de nuestra salvación de todos nuestros pecados pasados, presentes y futuros. 

En ese momento, la justicia de Dios en Cristo o la justicia que Cristo ganó para nosotros se nos imputa, lo que quiere decir que se nos pone o acredita en nuestra cuenta, y ya somos considerados justos ante de Dios.

Así es, pues, cómo se realiza nuestra justificación, es decir, como una imputación de la justicia de Cristo, se nos considera justos, aunque no lo seamos, porque otro (Cristo) ha pagado nuestra deuda.
Posiblemente muchos se hayan sorprendido y otros se hayan decepcionado un tanto, cuando afirmo que la justificación no nos transforma en justos realmente. La justificación no nos hace justos. Ser justificado no significa en absoluto ser hecho realmente justo, sino ser declarado justo.

La justificación, pues, es un acto de Dios que tiene la condición o característica de legal  puesto que consiste, en primer lugar, en el perdón de todos nuestros pecados, pasados, presentes y futuros, y en segundo lugar, en imputar o acreditar a nuestra cuenta la justicia de Cristo, que es lo único que permite que Dios nos acepte. Es la base de nuestra relación y reconciliación con Dios.

La justificación, pues, no nos convierte realmente en justos de un día a otro, ni lo pretende, solo sienta las bases para una nueva relación con Dios. Tampoco se experimenta en nuestro ser como una realidad de justicia infundida por Dios. No obstante, los beneficios que se derivan de ello para nuestra vida son inmediatos y evidentes. Se experimenta una gran paz, al confiar en Dios plenamente, y saber que hemos sido aceptados, y adoptados como hijos (Gálatas 4:4-7), ya no somos  enemigos de Dios sino amigos, reconciliados por la fe en Jesús. 

jueves, 17 de diciembre de 2015

DOMINIO PROPIO SIGNIFICA…BAJO EL CONTROL DE DIOS

¡Felices son los mansos, los humildes! Son herederos de las más ricas bendiciones de Dios, no solamente en el cielo, sino aun ahora en la tierra.

"manso”,"mansedumbre", humilde. No significan "cobarde", ni "tímido", ni "pasivo". Moisés era hombre muy manso, pero reprendió severamente la idolatría del pueblo Jesús era manso, pero demostró en varias ocasiones su valor al corregir a los judíos. Cuando uno de los alguaciles le dio una bofetada, Jesús dijo, "Si he hablado mal, testifica en qué está el mal; y si bien, ¿por qué me golpeas?" ¡Jesús no era tímido!

Lo opuesto de "manso" es "arrogante", "soberbio", u "orgulloso". Todo cristiano debe enojarse, porque no debe ser indiferente hacia el pecado, pero el enojo sano requiere dominio propio, que no es otra cosa que sujetarse a Dios, estar bajo su control.

El manso es sumiso a Dios, obediente, nunca rebelde ni desobediente. No resiste a Dios. Siempre dice, "Hágase tu voluntad y no la mía". Todos sus deseos, pensamientos, instintos, e impulsos están sujetos a la voluntad de Dios. Es controlado por Dios. El dominio propio es, en realidad, el dominio de nuestras vidas por Dios, "dueño de sí mismo".

La mansedumbre es "fruto del Espíritu”. Pablo habla de misericordia, amor y mansedumbre a los contenciosos y arrogantes de Corinto. La mansedumbre está relacionada estrechamente con la humildad (es fruto de ella), y también con la misericordia, benignidad y a paciencia.

1. Efes. 4:2, "con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros". Si somos mansos, somos pacientes y tolerantes; nos soportamos (Gál. 5:26). 

2. Col. 3:12,13, "Vestíos de misericordia, de benignidad, de mansedumbre, de paciencia, soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros". Los mansos están dispuestos a perdonar.

El manso es sufrido. Su gentileza es conocida de todos. Con buena voluntad soporta insultos y malos tratos. El manso tiene bajo control los impulsos y emociones y toda la conducta. No se deja amargar, ni tiene espíritu vengativo. No es orgulloso ni arrogante.

El manso está dispuesto a sufrir agravio, ser defraudado, en lugar de causar escándalos, pero esto no significa que no deba ser justo, objetivo y actuar en consecuencia. 

Como todos saben, Moisés, Jesús y Pablo no eran nada tímidos, ni pasivos, ni mucho menos cobardes. Eran muy fuertes y, por lo tanto, eran grandes líderes, pero tenían su fuerza bajo control.

Los mansos, pues, son verdaderos discípulos de Jesús, que demuestran el valor y fuerza, pero tienen bajo control la voluntad y las emociones. El verdadero dominio propio significa “bajo el control de Dios”.

Dichosos son los mansos. ¿Quiénes son? Las palabras "manso" y "mansedumbre" no tienen nada que ver con la debilidad, ni mucho menos con la cobardía. Tenemos grandes ejemplos de Cristo, Pablo y Moisés.

Los mansos son los humildes, los que están sujetos a Dios. El manso ha entregado las riendas de su vida a Dios. Dios tiene las riendas para controlar la voluntad, las emociones, los impulsos y toda la conducta del manso.

Los mansos recibirán la tierra por heredad; es decir, disfrutan ahora mismo las más grandes, las más ricas, bendiciones de la tierra. Son los únicos capacitados para hacerlo.

1 Cor. 3:22, "todo es vuestro... sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro".

LA REBELDÍA

Tito 1:16 dice: "Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, SIENDO ABOMINABLES Y REBELDES, reprobados en cuanto a toda buena obra". 

1 Samuel 15:23 “Porque la rebelión es como pecado de adivinación, y la desobediencia, como iniquidad e idolatría. Por cuanto has desechado la palabra del SEÑOR, El también te ha desechado para que no seas rey”.

Jeremías: 3: 10 “Con todo esto, su hermana la rebelde Judá no se volvió a mí de todo corazón, sino fingidamente dice Jehová.”. Dios dijo: "Yo le he dado a ella la oportunidad de que se vuelva a Mí. Yo la hubiera recibido, pero ella no quiso regresar”, 22.  "¡Convertíos, hijos rebeldes, y os sanaré de vuestras rebeliones! Aquí estamos, venimos a ti, porque tú, Señor, eres nuestro Dios." 

Y Oseas 4:16, “Porque como novilla indómita se apartó Israel”. 

En el campo y cuando intentas que las novillas suban a los camiones para ser transportadas de un lugar a otro, se sabe lo que es tratar con estos animales. Cuando ellas se rebelan y no quieren subir al camión endurecen sus patas, se ponen tan rígidas como pueden y se obstinan de tal manera, que resulta poco menos que imposible obligarlas a moverse y andar. Y al tratar de empujarlas, al no querer avanzar, comienzan a resbalarse hacia atrás, retroceden, se dejan deslizar hacia atrás de tal manera que es prácticamente imposible hacerlas avanzar hacia adelante. Esta creo, es la imagen con la que Dios ilustró la rebeldía.

La rebeldía es negarse a seguir el camino de Dios, es negarse a escucharle a Él. Y cuando nosotros actuamos como las novillas, cuando afirmamos nuestra voluntad contra la voluntad de Dios, terminamos haciendo lo mismo que esos animales, es decir, retrocediendo en vez de avanzar. Si nos rebelamos contra el Señor y Su voluntad, solo conseguimos alejarnos cada vez más de Él. 

Dios le estaba diciendo al reino de Judá que aprendiera la lección del reino de Israel, que ya había sido conducido al cautiverio. Y les recordó que Israel había hecho exactamente lo que ellos estaban haciendo. Había sido obstinada y rebelde como una novilla. Pero Dios había tratado de que Israel regresara a Él, y ellos no lo hicieron así. Como resultado, fueron llevados al cautiverio. Así que lo que le sucedió a Israel debería servir como lección y como advertencia al reino de Judá.

Isaías 1:28 dice: "Pero LOS REBELDES Y LOS PECADORES a una serán quebrantados, y los que dejan a Jehová serán consumidos".

Isaías 59:12-13 dice: "Porque NUESTRAS REBELIONES se han multiplicado delante de ti, y NUESTROS PECADOS han atestiguado contra nosotros; porque con nosotros están NUESTRAS INIQUIDADES, y conocemos nuestros pecados; el prevaricar y MENTIR contra Jehová, y el apartarse de en pos de nuestro Dios; EL HABLAR CALUMNIA Y REBELIÓN, concebir y proferir de corazón palabras de mentira”.

La razón es la primera causa de rebelión; por eso es que no podemos controlar nuestras palabras a menos que primero tratemos detalladamente con nuestra razón.
Las palabras rebeldes provienen del razonamiento que a su vez se origina en el pensamiento. Por eso el pensamiento es factor dominante de la rebelión. 

2 Corintios 10:5  “Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios,  y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. 

Este es el secreto para controlar la rebeldía. Llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo.