Amado Dios en el mundo

lunes, 28 de noviembre de 2011

No formen yunta con los incrédulos


No formen yunta con los incrédulos. ¿Qué tienen en común la justicia y la maldad? ¿O qué comunión puede tener la luz con la oscuridad?¿Qué armonía tiene Cristo con el diablo?¿Qué tiene en común un creyente con un incrédulo?¿En qué concuerdan el templo de Dios y los ídolos? Porque nosotros somos templo del Dios viviente. Como él ha dicho: «Viviré con ellos y caminaré entre ellos. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.»Por tanto, el Señor añade:

  «Salgan de en medio de ellos 
  y apártense. 
  No toquen nada *impuro, 
  y yo los recibiré.» 
«Yo seré un padre para ustedes, 
      y ustedes serán mis hijos y mis hijas, dice el Señor Todopoderoso.»


2 Corintios 6:14-18

Nueva Versión Internacional (NVI)


Hace días que el Señor puso en mí la inquietud de hablar de este versículo, no lo había hecho pero hoy volvió  a señalarmelo, así que deje que su Santo Espíritu guiara mis manos en el teclado y aquí está el mensaje:A que se refiere Pablo ; cuando hay una yunta con dos bueyes estos tienen que ver, ir y dirigirse hacia la misma direccion, cada buey no puede agarrar su camino, los dos bueyes tienen que ir por el mismo camino, si alguno no quiere ir por ahi, tendra que jalar al otro buey al camino que el quiere, en cambio, si dos bueyes van caminando juntos sin una yunta que los una, en el momento que alguno quiera tomar otra direccion puede hacerlo sin que el otro buey se vea afectado.

Dos bueyes unidos por un yugo desigual haran surcos chuecos en la tierra, ya que si uno es mas pequeño que el otro, el yugo no sera parejo sino que estará ladeado, haciendo que los bueyes se inclinen mas hacia un lado que otro, tambien, si los buueyes de la yunta no tienen la misma fuerza un buey jalara al otro para que vaya a su mismo paso, o bien, tendra que ir mas lento para esperarlo.

No formar yunta con los incredulos no significa que no debemos  hablar con personas que no sean cristianas, eso es imposible, a lo que Pablo se refiere es a que dos bueyes con distintos objetivos, capacidades y cualidades no pueden ir juntos,es por eso que Pablo nos advierte que no hagamos yunta o nos juntemos con un yugo desigual con la gente no cristiana, el consejo de Pablo, NO SE UNAN EN YUGO DESIGUAL... mas que una orden estaba dando una advertencia, porque al final un buey terminara jalando al otro.... asi que si andas con bueyes que no son iguales o no tienen las mismas prioridades , es mejor que te salgas de esa yunta, juntarte con otros bueyes, esta bien... alcanzalos para Cristo, que aprendan de ti y te sigan, pero NO hagas yunta con otros bueyes...No seas necio, el consejo ya lo dio Pablo, no vaya a ser que de repente te des cuenta que el otro buey te domino y andes por completo en sus caminos...y no en el de Dios que es el tuyo.

PAZ Y BIEN ¡¡¡

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Si quieres que Dios no se meta en tu problema...ENOJATE

"Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse;..."Santiago 1:19-20

Al enfrentar un problema, cállate y escucha, si quieres que Dios no se meta en tu problema entonces enojate, al enojarte pierdes, Dios se aleja de los que actúan con ira. Donde no hay tranquilidad tampoco hay justicia, cuando te den el primer golpe, quedate quieto, no vuelvas por otro, solo extiendele tu mano a Dios para que el venga en tu defensa, si actúas así, pobre de tu adversario, porque se estará enfrentando nada mas y nada menos que con Dios, y créeme es duro enfrentarse a Dios.Si quieres terminar rápido con esa pelea, no te defiendas, pon tu causa en manos del mejor abogado y juez: DIOS. Si te quitan algo que es tuyo, dalo, porque Dios perseguirá a los ladrones.

Esta es la formula: 

Trabaja en equipo con el Señor, el corre más rápido y pega más duro, en definitiva, es el quien puede hacer justicia.

Sé obediente y no pongas resistencia a lo que otros quieren hacerte, demuestra esa tolerancia, luego pídele al Señor que intervenga y haga justicia.

"Entonces tu luz despuntará como la aurora, y tu recuperación brotará con rapidez; delante de ti irá tu justicia; y la gloria del SEÑOR será tu retaguardia.Entonces invocarás, y el SEÑOR responderá; clamarás, y El dirá: ``Heme aquí. Si quitas de en medio de ti el yugo, el amenazar con el dedo y el hablar iniquidad," Isaías 58: 8-10

La promesa del Señor es maravillosa: Hay dos presencias que nos acompañan: la justicia que va delante y la gloria detrás, eso significa que si pones tu causa en manos de Dios ya al levantarte su justicia estará junto a ti, te dará paso y te precederá para darte el lugar que mereces y como si fuera poco detrás de ti tendrás la protección de su gloria y poder. Por lo tanto, cuando pases por un momento de injusticia pídele al Señor que tome el control. El quiere justificarte, reconócelo como tu Dios y Salvador y responde justamente a todo su amor, entrégale tu vida, cuéntale de tus actos para que su justicia obre en tu vida.

Paz y Bien ¡¡¡

Arrepentimiento sin frutos no es Arrepentimiento


Predicación de Juan el bautista:  "Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento",Mateo 3:8

Para Juan el Bautista, el arrepentimiento no era solamente un lamento y una constricción acompañada con lágrimas. No era una simple “lloradera” por la culpa del pecado. El arrepentimiento según el profeta, apuntaba a cambios que deberían ser notorios, su llamado era: “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento...”  Y es que el arrepentimiento tiene el firme propósito de afectar esa actitud complaciente que se tiene sobre el pecado,cuando excusamos el pecado, no producimos frutos, el fruto del arrepentimiento es el cambio de actitud, es cortar de raíz esa conducta que nos lleva al pecado, como si se tratase de podar una mata , muchas veces esa  “podada” de la vida pasará por un corte doloroso y disciplinario, pero al final se podrán ver los “frutos dignos” de ese arrepentimiento.

Hay una tendencia a justificar el pecado, su práctica e influencia en la sociedad actual. En la nueva reinterpretación del mal, a lo bueno se le dice malo y a lo malo bueno. O lo que es peor muy a lo Maquiavelo, se justifican los medios por el fin."El fin justifica los medios", y así lo que para muchos es asunto de principios absolutos e inamovibles, para otros es asunto de moral relativa. Pero la palabra de Dios es la misma y contiene el mismo llamado al arrepentimiento.

Los “frutos dignos de arrepentimiento” son las señales visibles que lo que pasó en el corazón afectó mi comportamiento, mi voluntad y mi nueva manera de pensar. Tales frutos apuntan a arreglar las cosas con Dios pero también arreglarlas con los hombres. De esta manera, no basta solamente con reconocer que se ha hecho mal; a lo mejor se debe estar preparado para hacer una especie de indemnización hasta donde se pueda. El pecado no es un asunto liviano. Es necesario hacerle frente desde su propia raíz hasta las mismas ramas. Juan decía que lo único que hace a los hombres hijos de Dios no es el pertenecer a una gran herencia religiosa, pues como lo dijo a ellos “Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras” , sino el “hacer frutos dignos de arrepentimientos”. La misma verdad se aplica para nuestros días. Son los frutos del arrepentimiento los que nos hacen hijos de Dios. Esto se logra con un cambio en la voluntad. Si no hay una voluntad resuelta sobre el pecado, el seguirá reinando en nuestras vidas.

El arrepentimiento fue una de las primeras frases con la que comenzaron el ministerio Juan el Bautista y nuestro Señor Jesucristo. "Arrepentíos y convertíos porque el reino de los cielos se ha acercado", fue el grito que se oyó desde el desierto y fue la voz que se oyó en las calles de Jerusalén. Y es este el mensaje que más debe seguir oyéndose en este tiempo. Es a través del arrepentimiento que vienen los cambios sinceros a la vida cristiana. El arrepentimiento no sólo es un cambio en la manera de pensar pero sí en la en la manera de actuar. Podemos estar convencidos que lo que estamos haciendo está mal, y hasta llorar y compungirmos por ello, pero hasta que no haya un cambio en mi voluntad, mi condición seguirá igual. Eso fue lo que Juan predicó. Eso fue lo que Jesús enseñó en sus bienaventuranzas. Vengamos al Señor totalmente arrepentidos para que él haga los cambios que tanto anhelamos en nuestras vidas. ¡Hagámoslo hoy! 

Paz y bien ¡¡¡