viernes, 22 de octubre de 2010

Profecía no es adivinación...

Ezequiel:13:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:13:2 Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan, y di a los que profetizan de su propio corazón: Oíd palabra de Jehová. 13:3 Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los profetas insensatos, que andan en pos de su propio espíritu, y nada han visto!

Ezequiel:13:22 Por cuanto entristecisteis con mentiras el corazón del justo, al cual yo no entristecí, y fortalecisteis las manos del impío, para que no se apartase de su mal camino, infundiéndole ánimo,13:23 por tanto, no veréis más visión vana, ni practicaréis más adivinación; y libraré mi pueblo de vuestra mano, y sabréis que yo soy Jehová.

“Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente PURA, después PACÍFICA, AMABLE, BENIGNA, llena de MISERICORDIA y de BUENOS FRUTOS, sin INCERTIDUMBRES ni HIPOCRESÍA” Santiago 3:17.

¿Qué es una profecía...?

La realidad es que el término “profecía”, desde el punto de vista bíblico, ni siquiera tiene que ver exclusivamente con la adivinación o predicción de sucesos. En el Nuevo Testamento, la palabra viene del griego “Prophetes”, que significa: “uno que habla pública o abiertamente, proclamador de un mensaje divino”. La palabra en hebreo, es una forma de “nabi”, que significa “uno a quien se le comunica el mensaje de Dios para su proclamación”.

¿Somos todos profetas...?

Si bien es cierto que no todos somos profetas, no es menos cierto que todos deberíamos ser profetas. Teniendo en claro que la profecía –bíblicamente hablando- no es sinónimo de predicción de eventos extra bíblicos, sino la proclamación de la voluntad de Dios, eso significa que cualquier cristiano puede profetizar y debería hacerlo porque la orden de Cristo es que prediquemos el evangelio. Cualquiera que predique el evangelio está –de por sí- profetizando; cualquiera que exhorte a un hermano –con apoyo bíblico- está profetizando; cualquiera que anime a un hermano –con apoyo bíblico- está profetizando; cualquier cristiano que consuele –basándose en las Escrituras- está profetizando:

Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.(1 Co 14:3)

Todos, pues, podemos ser profetas:

Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados. (1 Corintios 14:31)

Procuren, pues, tener amor, y al mismo tiempo aspiren a que Dios les dé dones espirituales, especialmente el de profecía. (1 Corintios 14:1)

Más claro no puede ser. Está dentro de la voluntad de Dios que todos los miembros de la iglesia se aprovechen de este don de la profecía. Dios quiere que todos busquemos que Él nos dé el don de profecía. Las únicas condiciones que se imponen para las reuniones cristianas son, primero, que hablen uno por uno; segundo, que solamente hablen dos o tres y tercero que lo que se diga este apoyado por las Sagradas Escrituras.

Los profetas hablen dos o tres, y los demás (los otros miembros o asistentes a la reunión) juzguen. (1 Corintios 14:29)

Los cristianos nos reunimos en un hogar, o donde sea, para practicar el ejercicio de la profecía, que es para exhortación, consuelo, edificación de todos; no para predecir acontecimientos extra bíblicos.

Otra cosa importante que podemos mencionar, es que el apóstol inspirado ordena a todos los miembros de la iglesia a que juzguen el contenido de la exhortación para ver si procede de Dios o no. Pablo no obliga a que se les crea a quienes profeticen (que no es, repito, predecir eventos) sino que insta a juzgar si el mensaje es genuino. Y todos estamos obligados a juzgar, no solamente algunos miembros especialmente “ungidos” o inteligentes.

La profecía es la declaración de la voluntad de Dios. Y la voluntad de Dios está contenida en la Biblia. Así que profetizar es, ni más ni menos, que declarar lo contenido en la Biblia con el propósito DE EXHORTAR, EDIFICAR O CONSOLAR.

La palabra de Dios no es para extorsionar ni manipular a la gente creándoles sentimientos de culpa o temor. La palabra de Dios es para proclamarla exhortando, consolando y edificando (es decir, profetizando) a la iglesia.

La profecía no es predecir catástrofes o hacer adivinaciones particulares. Eso es abominación a los ojos de Dios.

Yo puedo decirle a mi hija, por ejemplo: “Si tú no te arrepientes y vuelves a Dios, te condenarás”; eso es profecía y está registrado en la Biblia, es una exhortación. Pero no puedo decirle: “Dios me envía a decirte que si sigues pecando vas a morir atropellada por un autobús”. Eso no tiene fundamente bíblico. Aunque es posible que Dios lo inquiete a uno para hablarle a una persona particular, el mensaje debe ser ceñido estrictamente a las Escrituras, sin adornos ni pretensiones que busquen que quien reciba el mensaje bíblico nos mire como si fuéramos una especie de profeta Elías.

Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan. (Mat 11:13)

A quienes siguen asegurando tercamente, contra toda evidencia escritural, que Dios les revela acontecimientos futuros, sean catástrofes, ganadores de elecciones u otras cosas, mediante sueños, visiones u otros medios extra bíblicos, les recuerdo la advertencia de Dios:

"Cuando entres a la tierra que Jehová, tu Dios, te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones. No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominable para Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas cosas abominables Jehová, tu Dios, expulsa a estas naciones de tu presencia. Perfecto serás delante de Jehová, tu Dios. Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a adivinos oyen, pero a ti no te ha permitido esto Jehová, tu Dios. (Deuteronomio 18: 9-14)

No basta con que los adivinos aseguren que hablan de parte de Yahvé:

Mi mano estará contra los profetas que ven vanidad y adivinan mentira; no estarán en el consejo de mi pueblo, ni serán inscritos en el libro de la casa de Israel, ni a la tierra de Israel volverán. Y sabréis que yo soy Jehová, el Señor. (Ezequiel 13:9)

Hoy día, teniendo las Escrituras completas, no hacen falta profetas del tipo que hace predicciones. Primero, porque estas predicciones siempre estuvieron enmarcadas dentro del propósito de Dios en relación con el Mesías y, segundo, porque una vez llegado Cristo –cumpliendo los profetas del Antiguo Pacto- los acontecimientos futuros ya están escritos.

La máxima autoridad profética es la bendita Palabra de Dios. Cualquier enseñanza o profecía que nos entreguen, debemos cotejarla con ella y pidiendo la guía del Espíritu Santo. Pedro nos insta a estar atentos teniendo presente que ninguna profecía es de interpretación privada sino que ésta vino por inspiración del Espíritu de Dios.

Profetizar es, ni más ni menos, que declarar lo contenido en la Biblia con el propósito DE EXHORTAR, EDIFICAR O CONSOLAR La profecía no es predecir catástrofes o hacer adivinaciones particulares. Eso es abominación a los ojos de Dios.

AMEN¡¡¡

La sabiduría que viene del cielo...

“Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente PURA, después PACÍFICA, AMABLE, BENIGNA, llena de MISERICORDIA y de BUENOS FRUTOS, sin INCERTIDUMBRES ni HIPOCRESÍA”.
El único requisito para comprender las características de la Sabiduría Divina, y tomar decisiones firmes en el Señor, es la habilidad de leer este versículo de Santiago 3:17.
Cuando confrontamos una decisión importante, siempre vale la pena compararla con este pasaje. Si todas las características mencionadas en ese texto concuerdan con lo que nos proponemos hacer, la decisión probablemente es correcta. Dios, la fuente de toda sabiduría, nunca pasa por alto alguna de estas características.

Analicemos pues, punto por punto, estas características:
La primera de estas características es la pureza. Vemos que la sabiduría "es primeramente pura." Esto implica que si una persona no es pura no tendrá las otras características. Las demás provienen de la pureza de la vida. Pero, si un creyente es puro de corazón, y si de los más profundos rincones de su ser emana pureza de vida, será natural para él ser pacífico, amable, benigno, lleno de misericordia, sin incertidumbre y sin hipocresía.
La sabiduría de Dios es, sobre todo pura y luego pacífica. Hay algo muy natural en este orden. La Biblia enseña que cuando alguien recibe a Cristo como su Salvador personal es "limpio de todo pecado" y "la paz de Dios viene a su corazón."

También esta sabiduría es amable. La benignidad es la cuarta característica de la sabiduría. Una persona benigna demuestra compasión, gentileza, bondad y clemencia a otros.
El verdadero sabio es aquel que está lleno, hasta rebosar, de misericordia hacia los demás, y se lo manifiesta en buenos frutos. Esta misericordia se manifiesta con dar ayuda práctica, porque la vida cristiana no es solamente una emoción - es acción.

La última característica que se ve en el verso 17 es: "sin incertidumbre ni hipocresía," que significa no tener dudas. El problema de incertidumbre e hipocresía está en lo más profundo del ser - ¡Está en el corazón! Solo Cristo puede sanar esta enfermedad, y lo hace cuando nos arrepentimos del pecado y volvemos a Él con una fe sencilla como la de un niño.
En todo mensaje que viene de lo "alto" que viene del cielo deben cumplirse estas características, se debe sentir la pureza del mismo, debe darnos paz, debe ser amable, benigno, lleno de misericordia, sin incertidumbre. Sabremos entonces si el mensaje viene del cielo, donde quiera que estemos si sentimos esa paz, si no nos inquieta y nos llena de incertidumbre.

Isaías 41:10: No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
Si el Señor lo dijo, es seguro que lo hará. Todo inicia aceptando a Jesús como nuestro Señor y Salvador. Si no tienes en quién confiar, si te sientes solo y desamparado es porque no conoces al Dios todopoderoso, al que puede acompañarte y ayuda en medio de la adversidad. Él tiene el poder y la autoridad para sustentar cualquier cosa por adversa que sea.

Hagamos una confesión de fe y digamos como Isaías: “no temeré”. Recuerda tus temores y deséchalos. Enfrenta el miedo y dile en la cara que no te asusta porque Jesús está contigo. Cuando afrontas el temor y te abandonas en Sus brazos, Él te sustenta y dice: “no desmayes porque yo soy tu Dios que te esfuerzo y siempre te ayudaré”.


Y a ustedes, ¿Quién les va a hacer daño, si se esfuerzan por hacer el bien? Dichosos si sufren por causa de la justicia “NO TEMAN LO QUE ELLOS TEMEN, NI SE DEJEN ASUSTAR”. Más bien, honren en sus corazones a Cristo como Señor. Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes. (Pedro 3: 13-15)
"Sin embargo en todo esto somos mas que vencedores por medio de aquel que nos amo. Pues estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los demonios, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor. Romanos 8:37.
AMEN¡¡¡

jueves, 21 de octubre de 2010

¿Quién que sea inocente ha perecido?...

Job:4:2. A esto respondió Elifaz de Temán :"Tal vez no puedas aguantar que alguien se atreva a decirte algo, pero ¿Quién podría contener las palabras?. Tú que impartías instrucción a las multitudes y fortalecías las manos decaídas; tú que con tus palabras sostenías a los que tropezaban y fortalecías las rodillas que flaqueaban; ¡ Ahora que afrontas las calamidades, no las resistes¡; ¡Te ves golpeado y te desanimas¡ ¿No debieras confiar en que temes a Dios y en que tu conducta es intachable? PONTE A PENSAR: ¿QUIÉN QUE SEA INOCENTE HA PERECIDO? ¿CUANDO SE HA DESTRUIDO A LA GENTE INTEGRA?

Job:5:17. ¡Cuan dichoso es el hombre a quien Dios corrige¡ no menosprecies la disciplina del Todopoderoso. Porque el hiere, pero venda la herida; golpea pero trae alivio. De seis aflicciones te rescatará. y la séptima no te causará ningún daño. Cuando haya hambre te salvara de la muerte; cuando haya guerra te librara de la espada. Estarás a salvo del latigazo de la lengua, y no temerás cuando venga la destrucción. Te burlaras de la destrucción y del hambre, y no temerás a las bestias salvajes, pues harás un pacto con las piedras del campo y las bestias salvajes estarán en paz contigo. Reconocerás tu casa como lugar seguro; contaras tu ganado y ni un solo animal faltara. Llegaras a tener muchos hijos, y descendientes como la hierba del campo. Llegarás al sepulcro anciano pero vigoroso, como las gavillas que se recogen a tiempo. Esto lo hemos examinado, y es verdad. Así que escuchalo y compruébalo tu mismo.

Job: 11: 13. Pero si le entregas tu corazón y hacia el extiendes las manos, si te apartas del pecado que has cometido y en tu morada no das cabida al mal, entonces podrás llevar la frente en alto y mantenerte firme y libre de temor. Ciertamente olvidaras tus pesares, o los recordaras como el agua que paso. Tu vida sera mas radiante que el sol de mediodía y la oscuridad sera como el amanecer. Vivirás tranquilo, porque hay esperanza; estarás protegido y dormirás confiado. Descansaras sin temer a nadie, y muchos querrán ganarse tu favor. Pero los ojos de los malvados se apagaran; no tendrán escapatoria. Su esperanza; no tendrán escapatoria. ¡ Su esperanza es exhalar el ultimo suspiro¡

AMEN¡¡¡

miércoles, 20 de octubre de 2010

Esto también pasará...

Hay una tierra en la que somos afligidos y las aflicciones son personales e intransmisibles, José dijo: “Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción”. Todos tenemos aflicciones, diferentes maneras o formas pero todos tenemos aflicciones, no creas que eres el único afligido. Tenemos que comprender es que TU aflicción no la de alguien más, si sabes aprovechar esa aflicción va a producir fruto en ti no en los demás,debes aprender a manejar tu propia aflicción, pensar que sólo tu tienes aflicciones es incorrecto, quizá las aflicciones no sean las mismas, unas pueden ser más intensas que otras, unos pueden ser afligidos en el área familiar, otros en el área profesional, pero tenemos una tierra en donde somos afligidos. No hay año que no tengamos algún tipo de aflicción y debemos prepararnos para que cuando llegue salgamos victoriosos.

Romanos 8:16-19 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.
Debes comprender que las aflicciones son temporales, todas terminan, la aflicción se va, se va cuando haces a Dios tu refugio, la palabra de Dios es clara y debemos comprender que las aflicciones son temporales y la más fuerte de ellas no se puede comparar con la gloria que se va a manifestar en nosotros. Se van a manifestar en nosotros las aflicciones pero jamás tan intensas como la gloria que Dios va a manifestar en nosotros. Las aflicciones que pasamos por hacer lo bueno no son nada comparables con la recompensa que Dios te da por haberlo hecho.
Salmo 34:19 Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.
Aquí no dice que los justos no vamos a tener aflicciones, dice que vamos a tener “muchas” pero también dice que de todas nos librará Jehová, mientras estás en la aflicción pon tu mirada en gloria que Dios te va a dar.
Juan 16:33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

Jesús no dijo que íbamos a estar exentos de tener aflicción, Él dijo que de TODAS nos iba a librar. El dijo tendrán aflicciones, sólo una cosa les pido “confíen en mí”. El Señor nos pide que confiemos en Él en medio de la aflicción porque a veces son tan grandes o vienen tan seguidas que tenemos la tentación de desconfiar de Dios, Jesús dulcemente dijo “te va a pasar, pero te puedo pedir algo ¿podrías confiar un poco en mí? Yo te voy a librar de ellas, sólo ten paciencia”.

Puedes sufrir la aflicción de abstenerte de hacer cosas malas o la aflicción de hacer las buenas, puedes abstenerte de la aflicción de no querer ser un cristiano consagrado porque no quieres que digan que eres fanático o sufres la aflicción en el día del juicio cuando Él te diga “Por cuanto no fuiste ni frío ni caliente sino tibio te vomitaré de mi boca”. Si vas a sufrir o vas a ser afligido que sea por hacer lo bueno.


AMEN¡¡¡

lunes, 11 de octubre de 2010

"Mi Espíritu que está sobre ti y MIS palabras que he puesto en tus labios"

"En cuanto a mí, -dice el Señor- éste es mi pacto con ellos: Mi Espíritu que está sobre ti, y mis palabras que he puesto en tus labios, no se apartaran mas de ti ni de tus hijos, ni de tus descendientes, desde ahora y para siempre-dice el Señor-" Isaías: 59:21

"Mi Espíritu que está sobre ti y MIS palabras que he puesto en tus labios" : El Señor no dice LAS palabras que he puesto en ti, el dice MIS palabras que he puesto en ti, hay gran diferencia, porque a veces creemos o pedimos al Señor que ponga LAS palabras en nuestra boca antes de hablar, y no son LAS palabras , no son cualquier palabras, son SUS palabras, es SU Espíritu, y lo hace en PACTO, por eso dice, "desde ahora y para siempre", no son simples palabras, es él hecho Verbo , es su Espíritu.

1 Corintios 2:

3 Y me presenté ante vosotros débil, tímido y tembloroso.
4 Y mi palabra y mi predicación no tuvieron nada de los persuasivos discursos de la sabiduría, sino que fueron una demostración del Espíritu y del poder.
5 para que vuestra fe se fundase, no en sabiduría de hombres, sino en el poder de Dios.
6 Sin embargo, hablamos de sabiduría entre los perfectos, pero no de sabiduría de este mundo ni de los príncipes de este mundo, abocados a la ruina;
7 sino que hablamos de una sabiduría de Dios, misteriosa, escondida, destinada por Dios desde antes de los siglos para gloria nuestra,
8 desconocida de todos los príncipes de este mundo - pues de haberla conocido no hubieran crucificado al Señor de la Gloria -.
9 Más bien, como dice la Escritura, anunciamos: lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó , para los que le aman.
10 Porque a nosotros nos lo reveló Dios por medio del Espíritu; y el Espíritu todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios.
11 En efecto, ¿qué hombre conoce lo íntimo del hombre sino el espíritu del hombre que está en él? Del mismo modo, nadie conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios.
12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para conocer las gracias que Dios nos ha otorgado,
13 de las cuales también hablamos, no con palabras aprendidas de sabiduría humana, sino aprendidas del Espíritu, expresando realidades espirituales.
14 El hombre naturalmente no capta las cosas del Espíritu de Dios; son necedad para él. Y no las puede conocer pues sólo espiritualmente pueden ser juzgadas.
15 En cambio, el hombre de espíritu lo juzga todo; y a él nadie puede juzgarle.
16 Porque - ¿quién conoció la mente del Señor para instruirle? - Pero nosotros tenemos la mente de Cristo."

AMEN ¡¡¡


domingo, 10 de octubre de 2010

Actitud de fe

1 Juan 5:14-15, "Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho".

Nuestra actitud de fe puede remover el corazón de Jesucristo.
La medida de los milagros de Cristo es, justamente, la medida de nuestra fe y confianza en Dios. ¿Qué hemos de hacer nosotros ante Dios, sino confiar en Él?
Pero lo que vivamos en nuestra carne, vivamoslo con fe, con esa fe que nos mueve a obedecer las indicaciones de Dios.

Si no vemos más milagros es porque le ponemos un limite a Dios, con nuestra desconfianza y deobediencia a su voluntad.


Olvidamos con tanta facilidad que todo nos viene de Dios y que a él todo lo debemos! Hagamos el propósito de mostrarnos confiados en Dios y agradecidos a Él.



AMEN¡¡¡