domingo, 29 de mayo de 2016

Échame a mi la culpa

Esto de echarle la culpa a otro, es legendario. El antiguo hábito de culpar a otros por nuestras faltas, fue usado por primera vez en el huerto del Edén. Cuando Dios confrontó a Adán y a Eva:

Y Dios le dijo: ¿Quién te ha hecho saber que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del cual te mandé que no comieras? Y el hombre respondió: La mujer que tú me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Entonces el SEÑOR Dios dijo a la mujer: ¿Qué es esto que has hecho? Y la mujer respondió: La serpiente me engañó, y yo comí. Génesis 3: 11-13

La responsabilidad es “la capacidad existente en todo sujeto para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente. Ser responsables significa asumir las consecuencias de las decisiones que tomamos, por tanto, significa excluir de toda culpa a las circunstancias o personas que nos rodean.Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida. Y no ser responsable significa lo contrario : ser irresponsable.

Lo que más nos gusta (quizás lo único) de nuestros peores momentos es, al menos, poder quejarnos, echar las culpas a otros y sentirnos víctimas del mundo. Es muy relajante decir “tú me hiciste esto”, “tú me lastimaste”, “tú me arruinaste la vida”, “tú  me engañaste”, “tú me defraudaste" o así como dijo Adán: "la mujer que me diste me dio", o como dijo Eva " "La serpiente me engaño"." por tu culpa comí de ese árbol" o sea, todo lo que hago mal, no es mi culpa, es culpa de otros. 

Cada vez que creemos que los demás son los “culpables” de lo que ocurre en nuestra vida, estamos negando  nuestra “participación.  Nada, absolutamente nada de lo que nos sucede, tiene que ver con los demás. TODO pasa por nuestro pensamiento. Sé que resulta difícil de entender (y más si estás pasando por un momento de dolor, traición, separación o desamor…) pero todo lo que sientes ahora mismo, es generado por tu cabeza. Tú eres el/la responsable de tu bienestar y de tu malestar.

Sólo tú  tienes autoridad en tu vida, y nadie más. La buena noticia es que si descubres por qué actúas de tal o cual forma, pronto dejarás de arrojar tu consecuencias (culpas) a los demás  , y podrás responsabilizarte de las consecuencias de tus actos.

Que habría pasado si Adán le hubiese dicho a Dios: "Fui yo el que te desobedeció y comió del árbol" y  Eva: "Fui yo quien le dio de comer a Adán". la serpiente fue solo el vinculo para que cayeran en la tentación de desobedecer a Dios. Nadie puede obligarnos a pecar, es por eso que debemos hacernos responsables por lo que hacemos.

O mejor aún, que habría pasado si Adán se hubiese mantenido firme, y obedeciendo a Dios hubiera dicho a Eva: " no, no quiero comer de ese árbol, nos está prohibido" , e incluso, pudo haber reprendido a Eva por haber desobedecido...

Así que a Adán, nadie le engañó, nadie le incitó, nadie le convenció…el peco y debió asumir su responsabilidad y no culpar a Eva. Debió decir a Dios, "Fui yo padre, perdóname". 

 Señor, no me dejes caer en tentación y si caigo que pueda yo reconocer mi participación y no echarle a otro la culpa...

1 comentario:

koivis dijo...
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