jueves, 17 de diciembre de 2015

DOMINIO PROPIO SIGNIFICA…BAJO EL CONTROL DE DIOS

¡Felices son los mansos, los humildes! Son herederos de las más ricas bendiciones de Dios, no solamente en el cielo, sino aun ahora en la tierra.

"manso”,"mansedumbre", humilde. No significan "cobarde", ni "tímido", ni "pasivo". Moisés era hombre muy manso, pero reprendió severamente la idolatría del pueblo Jesús era manso, pero demostró en varias ocasiones su valor al corregir a los judíos. Cuando uno de los alguaciles le dio una bofetada, Jesús dijo, "Si he hablado mal, testifica en qué está el mal; y si bien, ¿por qué me golpeas?" ¡Jesús no era tímido!

Lo opuesto de "manso" es "arrogante", "soberbio", u "orgulloso". Todo cristiano debe enojarse, porque no debe ser indiferente hacia el pecado, pero el enojo sano requiere dominio propio, que no es otra cosa que sujetarse a Dios, estar bajo su control.

El manso es sumiso a Dios, obediente, nunca rebelde ni desobediente. No resiste a Dios. Siempre dice, "Hágase tu voluntad y no la mía". Todos sus deseos, pensamientos, instintos, e impulsos están sujetos a la voluntad de Dios. Es controlado por Dios. El dominio propio es, en realidad, el dominio de nuestras vidas por Dios, "dueño de sí mismo".

La mansedumbre es "fruto del Espíritu”. Pablo habla de misericordia, amor y mansedumbre a los contenciosos y arrogantes de Corinto. La mansedumbre está relacionada estrechamente con la humildad (es fruto de ella), y también con la misericordia, benignidad y a paciencia.

1. Efes. 4:2, "con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros". Si somos mansos, somos pacientes y tolerantes; nos soportamos (Gál. 5:26). 

2. Col. 3:12,13, "Vestíos de misericordia, de benignidad, de mansedumbre, de paciencia, soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros". Los mansos están dispuestos a perdonar.

El manso es sufrido. Su gentileza es conocida de todos. Con buena voluntad soporta insultos y malos tratos. El manso tiene bajo control los impulsos y emociones y toda la conducta. No se deja amargar, ni tiene espíritu vengativo. No es orgulloso ni arrogante.

El manso está dispuesto a sufrir agravio, ser defraudado, en lugar de causar escándalos, pero esto no significa que no deba ser justo, objetivo y actuar en consecuencia. 

Como todos saben, Moisés, Jesús y Pablo no eran nada tímidos, ni pasivos, ni mucho menos cobardes. Eran muy fuertes y, por lo tanto, eran grandes líderes, pero tenían su fuerza bajo control.

Los mansos, pues, son verdaderos discípulos de Jesús, que demuestran el valor y fuerza, pero tienen bajo control la voluntad y las emociones. El verdadero dominio propio significa “bajo el control de Dios”.

Dichosos son los mansos. ¿Quiénes son? Las palabras "manso" y "mansedumbre" no tienen nada que ver con la debilidad, ni mucho menos con la cobardía. Tenemos grandes ejemplos de Cristo, Pablo y Moisés.

Los mansos son los humildes, los que están sujetos a Dios. El manso ha entregado las riendas de su vida a Dios. Dios tiene las riendas para controlar la voluntad, las emociones, los impulsos y toda la conducta del manso.

Los mansos recibirán la tierra por heredad; es decir, disfrutan ahora mismo las más grandes, las más ricas, bendiciones de la tierra. Son los únicos capacitados para hacerlo.

1 Cor. 3:22, "todo es vuestro... sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro".

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