Amado Dios en el mundo

sábado, 28 de septiembre de 2013

RESILIENCIA

Hay situaciones de quebranto y ésta, es el escenario perfecto para que la desazón haga su entrada triunfal; están dadas las condiciones para que la angustia esté  presente en todo su esplendor. El momento ideal para la frustración y el típico pensamiento de quien permite que el quebranto se torne en derrota: “abandono esta balsa”.
Ahora, después de mirar con detalle esta situación… Hago silencio,Señor y  te explico todo lo que contiene el vaso de mi alma, vaso que está desbordado de emociones encontradas, es una tormenta de ideas, Señor me puse a escuchar la tormenta, y obvie la orden que me diste en días pasados de “pasar al otro lado” .
Siento que  “Hay un límite… y que estoy justo allí”. Señor esta situación me supera y es que hace mucho, pero mucho tiempo no experimentaba este nivel de  desconcierto e inconformidad. Levanté gritos de transparencia en tu presencia, no me quejé, pues evidentemente tú no tienes la culpa de que los humanos no hagamos lo que deberíamos hacer, de que no recordemos tus promesas en momentos de angustia… Te dije lo que pienso y tú guardaste silencio mientras mi boca se llenaba de palabras de inconformidad. Eres tan comprensivo, tan misericordioso.
Una vez terminé mi exposición, me hiciste saber: “entiendo perfectamente esa sensación que tienes… la he tenido yo contigo”. 
Yo, ya no tengo más palabras, solo escucho y entonces, traes a mi mente esta palabra: “RESILIENCIA” ya una vez me la mostraste y se la enseñé a mi hija, la analizamos juntas y vimos lo majestuoso de su significado, sí, la leí, la interprete, pero no la internalicè, tu sabías que me iba a hacer falta más adelante. 
Significa "rebotar" de una experiencia difícil, como si uno fuera una bola o un resorte. Capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y no solo sobreponerse a ellas, sino ver mas alla de la situación la mejoría. ”Las personas resilientes poseen tres características principales: saben aceptar la realidad tal y como es; tienen una profunda creencia en que la vida tiene sentido; y tienen una inquebrantable capacidad para mejorar.
¿Eso es lo que quieres decirme? Perfecto. Entiendo tu punto, seré resiliente, la desarrollaré y me sobrepondré a este escenario… Que grande eres Señor, hoy mientras meditaba en esta palabrita me regalaste esto:
“Mira, hoy te he hecho fuerte,
como ciudad fortificada que no se puede conquistar,
como columna de hierro o pared de bronce.
Te enfrentarás contra toda esta tierra:
contra los reyes, los funcionarios, los sacerdotes y el pueblo de Judá.
Ellos pelearán contra ti, pero fracasarán,
porque yo estoy contigo y te protegeré.
¡Yo, el Señor, he hablado!” Jeremías 1.18-19
Sé que estás conmigo, eres mi fortaleza y mi ayuda. Estás por encima de todo y todos, estás por encima de mis ideas y vista corta… Tú ves más allá, es en ti que se puede ser resiliente, es a través de ti que me sobrepondré, es con tus ideas que seré flexible, y es que tú ya sabes lo que yo no veía , que estaba en VICTORIA.
La victoria tiene un nombre y, evidentemente, no es el mío, ni el de aquel, ni el de este otro; solo tu nombre JESÚS y contigo es que  estamos en VICTORIA.
Tú eres el escenario de la VICTORIA. Habito en ti. Descanso en tus ideas. Mi mirada está puesta en ti y no en los hombres. Tú eres la respuesta y no yo.
Tú eres el escenario.

domingo, 8 de septiembre de 2013

¿Quién nos quitará la piedra de la entrada del sepulcro?

Cuando pasó el sábado, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé compraron especias aromáticas para ir a ungir el cuerpo de Jesús. Muy de mañana el primer día de la semana, apenas salido el sol, se dirigieron al sepulcro.  Iban diciéndose unas a otras: «¿Quién nos quitará la piedra de la entrada del sepulcro?» Pues la piedra era muy grandePero al fijarse bien, se dieron cuenta de que estaba corrida.(Marc. 16:1-4)

Hace unos días estaba leyendo la Biblia y mis ojos se posaron en este versículo, que dicho sea de paso he leído cualquier cantidad de veces, pero que nunca había reparado en esta pequeña frase, que se quedo grabada en mi mente dando vueltas :¿Quién nos quitará la piedra de la entrada del sepulcro?

Marìa Magdalena, Marìa la madre de Jacobo y Salomé iban caminando al sepulcro, y durante el trayecto se decían una a la otra ¿Quién nos quitará la piedra de la entrada ? preocupadas imagino, porque debían entrar a ungir el cuerpo de Jesús con las especias aromáticas, pero tenían un pequeño "problema", la piedra pesaba mucho, era una gran rueda, ellas no podían  y no tenían quien se las quitara, para entrar al sepulcro .

Mateo 28:2, “Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella”. Esta gran piedra (Marco 16:4) era una rueda que corrió en una ranura y cubrió la entrada del sepulcro. Se rodaba a la izquierda para abrirse, pero el ángel la quitó de su ranura y se sentó sobre ella. 

El ángel no quitó la piedra para que Jesús saliera, sino para que la gente pudiera ver que la tumba estaba vacía. El cuerpo resucitado de Cristo no fue sacado ni por paredes o puertas, ni por esta piedra.

Ahora bien, ¿Donde estaba el problema de ellas? ¿ Era realmente un problema? dice la escritura que cuando llegaron al sepulcro la piedra estaba corrida, entonces, ¿de que les sirvió ir por todo el camino preocupadas, por un problema que solo estaba en sus mentes?
Cuantas veces no andamos pensando en problemas que no lo son aun, problemas fabricados por nuestra mente, cuanto tiempo no perdemos con estas preocupaciones de cosas que ni siquiera van a suceder.

Este pasaje me hizo reflexionar : Siempre sufriendo por lo que pueda pasar, siempre pensando en posibles peligros o problemas: para algunas personas, la preocupación constituye una compañera permanente que les impide vivir de manera relajada. Se sienten nerviosas con facilidad y pueden incluso tener dificultad para conciliar el sueño o concentrarse. Su mente está siempre alerta, dando vueltas alrededor de los temas que en ese momento les inquietan.
Estas tres mujeres emplearon su tiempo en una preocupación de un hecho que nunca ocurrió  no tuvieron que mover ninguna piedra, porque ya la había movido el ángel mandado del cielo y no para que Jesús saliera, sino para que las personas pudieran entrar y comprobar que el no estaba, que había resucitado.
La palabra preocupación significa justamente ocuparse con insistencia de algo antes de que suceda, lo que causa desasosiego o temor. Pero, ¿tiene sentido angustiarse por lo que todavía no ha ocurrido? 
Preocuparse por anticipado genera estrés a través de la imaginación, lo cual tiene idénticas repercusiones físicas, mentales y emocionales que una situación real. Asì que de ahora en adelante deja de preocuparte por ¿quien quitará la piedra? De la misma manera que el Señor lo hizo con la del sepulcro, enviará un ángel a quitar la tuya.
PAZ Y BIEN ¡¡¡