viernes, 22 de octubre de 2010

La sabiduría que viene del cielo...

“Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente PURA, después PACÍFICA, AMABLE, BENIGNA, llena de MISERICORDIA y de BUENOS FRUTOS, sin INCERTIDUMBRES ni HIPOCRESÍA”.
El único requisito para comprender las características de la Sabiduría Divina, y tomar decisiones firmes en el Señor, es la habilidad de leer este versículo de Santiago 3:17.
Cuando confrontamos una decisión importante, siempre vale la pena compararla con este pasaje. Si todas las características mencionadas en ese texto concuerdan con lo que nos proponemos hacer, la decisión probablemente es correcta. Dios, la fuente de toda sabiduría, nunca pasa por alto alguna de estas características.

Analicemos pues, punto por punto, estas características:
La primera de estas características es la pureza. Vemos que la sabiduría "es primeramente pura." Esto implica que si una persona no es pura no tendrá las otras características. Las demás provienen de la pureza de la vida. Pero, si un creyente es puro de corazón, y si de los más profundos rincones de su ser emana pureza de vida, será natural para él ser pacífico, amable, benigno, lleno de misericordia, sin incertidumbre y sin hipocresía.
La sabiduría de Dios es, sobre todo pura y luego pacífica. Hay algo muy natural en este orden. La Biblia enseña que cuando alguien recibe a Cristo como su Salvador personal es "limpio de todo pecado" y "la paz de Dios viene a su corazón."

También esta sabiduría es amable. La benignidad es la cuarta característica de la sabiduría. Una persona benigna demuestra compasión, gentileza, bondad y clemencia a otros.
El verdadero sabio es aquel que está lleno, hasta rebosar, de misericordia hacia los demás, y se lo manifiesta en buenos frutos. Esta misericordia se manifiesta con dar ayuda práctica, porque la vida cristiana no es solamente una emoción - es acción.

La última característica que se ve en el verso 17 es: "sin incertidumbre ni hipocresía," que significa no tener dudas. El problema de incertidumbre e hipocresía está en lo más profundo del ser - ¡Está en el corazón! Solo Cristo puede sanar esta enfermedad, y lo hace cuando nos arrepentimos del pecado y volvemos a Él con una fe sencilla como la de un niño.
En todo mensaje que viene de lo "alto" que viene del cielo deben cumplirse estas características, se debe sentir la pureza del mismo, debe darnos paz, debe ser amable, benigno, lleno de misericordia, sin incertidumbre. Sabremos entonces si el mensaje viene del cielo, donde quiera que estemos si sentimos esa paz, si no nos inquieta y nos llena de incertidumbre.

Isaías 41:10: No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
Si el Señor lo dijo, es seguro que lo hará. Todo inicia aceptando a Jesús como nuestro Señor y Salvador. Si no tienes en quién confiar, si te sientes solo y desamparado es porque no conoces al Dios todopoderoso, al que puede acompañarte y ayuda en medio de la adversidad. Él tiene el poder y la autoridad para sustentar cualquier cosa por adversa que sea.

Hagamos una confesión de fe y digamos como Isaías: “no temeré”. Recuerda tus temores y deséchalos. Enfrenta el miedo y dile en la cara que no te asusta porque Jesús está contigo. Cuando afrontas el temor y te abandonas en Sus brazos, Él te sustenta y dice: “no desmayes porque yo soy tu Dios que te esfuerzo y siempre te ayudaré”.


Y a ustedes, ¿Quién les va a hacer daño, si se esfuerzan por hacer el bien? Dichosos si sufren por causa de la justicia “NO TEMAN LO QUE ELLOS TEMEN, NI SE DEJEN ASUSTAR”. Más bien, honren en sus corazones a Cristo como Señor. Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes. (Pedro 3: 13-15)
"Sin embargo en todo esto somos mas que vencedores por medio de aquel que nos amo. Pues estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los demonios, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor. Romanos 8:37.
AMEN¡¡¡

2 comentarios:

• ■║CizZko║■ dijo...

..el auxilio me viene del Señor que hizo el cielo y la tierra...
a propósito de la Jornada Mundial Juvenil del proximo año!!
Benedicto XVI bien decía que se ha venido dando un "eclipse de Dios" de ahí la importancia de poner los ojos en Cristo, ponerlo en el centro de la vida para que de día el son no haga daño........
LA PAZ!

mariel mazzei dijo...

Que bello me gusto mucho