Amado Dios en el mundo

miércoles, 11 de agosto de 2010

Soy San@

“Creed en el Señor vuestro Dios, y estaréis seguros;…y seréis prosperados” (2 Crónicas 20:20).

hablemos de Abraham:

Romanos, 4:19 “Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara”.


“Y sin debilitarse en la fe contemplo su propio cuerpo”, contemplo el resultado sin considerar su cuerpo, uno se da cuenta del problema, pero ,no deja que la fe se debilite, nos da miedo contemplar el resultado, el resultado es futuro, la sanidad ya se hizo, y es eso lo que debemos contemplar, la fe es la que sana, Dios ejecuta y luego revela. Fuimos “curados”…no “seremos” curados, esforzarnos en la fe, para ver lo que en el pasado ya sucedió, es lo que mejor podemos hacer, como Abraham, el sabia que lo de su hijo ya estaba hecho, porque se lo dijo Dios. No era algo que iba a suceder. El Señor ya nos sano y es eso lo que debemos ver y creer, no nuestros cuerpos, si hacemos lo contrario y observamos nuestros cuerpos, la fe se debilita, si creemos en las promesas de Dios nos fortalecemos.

De Sara y Abraham salió el pueblo de Israel, no solo de Israel, Abraham fue el padre de una multitud de naciones en su ancianidad, para Dios no hay imposibles.
Abraham salió adelante sin que nadie le diera Esperanza, o ¿es que alguien le iba a apoyar cuando dijera que su mujer Sara y el iban a tener un hijo siendo ancianos?, él sólo con su creencia vio de una vez el sueño de Dios realizado.
Una cosa es que tengamos fe y momentos de fe y otra es que nos convirtamos en un hombre/mujer de fe.

“Y no se debilitó en la fe” cuando consideró su cuerpo para tener un hijo, se fortaleció, nuestra fe no se debe debilitar sino fortalecer, depende de lo que creamos que nuestra fe se debilite o se fortalezca. Y sabía que pronto moriría y no por eso dejo de estar bendecido por tener un hijo. A Abraham no le preocupó el no poder estar por su edad, en la vida de su hijo, pensó en la voluntad de Dios y la vida que iba a tener su hijo, nada más y nada menos que el Padre de Israel, con o sin Abraham.

Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en la fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que él le había prometido” (Romanos 4:20-21).

Muchas veces cuando recibimos, (cito este ejemplo por ser el más común) un diagnóstico médico, sobre alguna parte de nuestro cuerpo dañada, ¿qué es lo primero que consideramos?, el temor se apodera de nosotros, la fe no solo se debilita sino que desaparece, porque contemplamos nuestro cuerpo, pero no como lo hizo Abraham, nosotros lo contemplamos con los ojos del mundo para el que casi todo es imposible, como el que alguien con cáncer terminal se sane, o como que un anciana pueda tener un hijo, pero si hacemos como Abraham, que considero su cuerpo y el de Sara y a pesar de lo que ”contemplo”: dos cuerpos arrugados, y encorvados, una matriz vieja y todos los años que llevaban encima, no se debilito en la fe, sino que por el contrario, se fortaleció, porque supo que ya lo del hijo, estaba hecho, en el pasado, que no tenía que esperar ningún resultado, sino considerar el poder de Dios, nosotros, esperamos los resultados de los exámenes, de la biopsia, del diagnostico médico, observamos nuestro cuerpo, escuchamos todos los cuentos de los que pasaron por lo mismo sin fe por supuesto, nos aterramos y abandonamos la fe, nos debilitamos, pero, si a “pesar de” como Abraham, solo vemos la sanidad que por Cristo tenemos ya, desde el pasado, que no tenemos que estar esperando ningún resultado, porque nuestra sanidad ya es un hecho, lejos de debilitarnos en la fe, nos vamos a fortalecer…como Abraham y entonces, podemos tener una esperanza contra otra esperanza y podemos establecernos firme y fuerte en lo que Dios ha dicho que es inamovible.

LAS PROMESAS DE DIOS SON PARA QUE LAS CREAMOS Y CAMBIEMOS LAS CIRCUNSTANCIAS. Dice la Biblia: Que Pedro en una noche no había pescado nada, pero Jesús les dio a ellos una pesca milagrosa. Que tuvieron que llamar a los amigos para llenar las barcas de ellos también. Si el Señor dijo que tiremos la red, vamos a tirarla. Pedro le dijo: estuvimos haciendo las cosas conforme al hombre y no paso nada. Pero ahora voy a hacer una cosa, en tu palabra echaré la red. Y cuando empezaron a levantarla se rompían las redes, en la condición humana no había nada, lo natural no traía nada. Pedro dijo: lo voy a hacer en tu palabra y tu palabra me garantiza que aquí abajo hay algo.
Sí, no había nada, cuando Pedro dijo “en tu Palabra” los peces de todos lados vinieron, porque lo natural obedece a lo sobrenatural. Lo natural era que ahí no hubieran peces, como en efecto, ya llevaban rato intentando llenar la red.

Cuando soltamos palabras de salud y sanidad, esa salud recorre lugares hasta cada rincón de nuestro cuerpo. Cuando la gente dice no hay esperanza o no hay salida ¡No los escuchemos! Cuando nosotros escuchamos "no hay esperanza", es que de acuerdo a la Palabra de Dios eso no a es bíblico, no está sobre las promesas de la Palabra de Dios.

Nosotros cada día tenemos que estar afirmando que promesa vamos aplicando a nuestra vida. Nada es imposible para Dios cuando nosotros creemos y confesamos su Palabra .Rom 4: 19 Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto siendo de casi cien años, o la esterilidad de la matriz de Sara. 20 Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios Romanos 4:19-20 .

Entonces, si el Señor dice repartan los panes y los peces vamos a repartirlos. Si el Señor dice que somos sanos, vamos a creerlo. Ahí es donde se va a movilizar lo sobrenatural.

Ahí es donde nosotros tenemos que decidir ¿considero mi cuerpo o considero la promesa de Dios ? porque ahí es donde se genera la duda o se fortalece en la fe. El que es agradecido, el que adora, glorifica y honra a Dios está diciendo por anticipado que lo que Dios me dijo que me iba a dar viene. La ley de la confesión no funciona cuando nosotros vamos y venimos entre dos creencias.

Un día observo mi cuerpo, porque me duele, por que lo veo arrugado y otro día creo en Dios. Nosotros tenemos que manifestar nuestra confianza en el Señor. Si nosotros decimos una cosa y hacemos otra, tambaleamos entre dos cosas.

Elías le dijo al pueblo: hasta cuándo van a claudicar entre dos pensamientos, si es Dios es Dios, sino es Baal. Agarremos por el rumbo de lo sobrenatural, pero no nos quedemos en el medio porque tambaleamos.

Digamos: ¡Siempre estaré dando gloria a Dios! ¡Estaré plenamente convencido que hará todo lo que me ha prometido! ¡Todo lo que dice la Biblia lo va a hacer conmigo! ¡La tierra se llenará de la gloria de Dios por causa de los que creen!

Eso es lo que debemos hacer, meditar en los versos que nos ofrecen sanidad una y otra vez, hasta que la fe se fortalezca en nuestro corazón, y podamos recibir lo que Dios ya nos dio. La Sanidad es cosa del pasado, ya está hecha, no es un resultado , no hay que esperar nada a futuro.

El mejor método de recibir sanidad es conocer que la sanidad nos pertenece. Colocar en nuestro corazón:lo que dios nos promete: Isaías 53:4-5 ..."Y gracias a sus heridas fuimos sanados”…, Mateo 8:17…”el cargó con nuestras enfermedades y soporto nuestros dolores”… y 1 Pedro 2:24; donde dice que Jesús tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias…,que por sus heridas hemos sido sanados.

No estoy hablando de memorizar estos versos. Eso nos serviría tanto como decir “dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis.” Hablo de “convicción” de tener la convicción de ya somos Sanos en Cristo Jesús.

PAZ Y BIEN ¡¡¡

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