martes, 31 de agosto de 2010

Han pasado veinte largos siglos...«Duc in altum»; «Boga mar adentro» (Lc 5,4)

“Al atardecer de aquel primer día de la semana, estando reunidos los discípulos a puerta cerrada por temor a los judíos, entró Jesus y, poniéndose en medio de ellos, los saludo.-¡La paz con ustedes¡-Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Al ver al Señor, los discípulos se alegraron. -¡La paz sea con ustedes¡- repitió Jesús- Como el padre me envío a mí, así yo los envío a ustedes. Acto seguido, soplo sobre ellos y les dijo:- Reciban el Espíritu Santo. A quienes les perdonen sus pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonen, no les serán perdonados”. Juan 20:19

Han pasado, Señor, ya veinte siglos de tu resurrección y todavía no hemos perdido el miedo, aún no estamos seguros, aún tememos. Aún vivimos mirando todo menos a tu cielo. Aún creemos que el mal será más fuerte que tu propia palabra. Todavía no estamos convencidos de que tú hayas vencido al dolor y a la muerte. Seguimos vacilando, dudando, caminando entre preguntas, amansando angustias y tristezas. Repítenos de nuevo que tú dejaste paz suficiente para todos. Pon tu mano en mi hombro y grítame: no temas. Infúndeme tu luz y tu certeza, danos el gozo de ser tuyos, inúndanos de la alegría de tu corazón Haznos Señor, testigos de tu gozo. ¡Y que el mundo descubra lo que es creer en ti!

“Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña que Jesús les había indicado. Cuando lo vieron lo adoraron; pero algunos dudaban. Jesús se acerco entonces a ellos y les dijo: Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del hijo y del Espíritu Santo, enséñeles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes” Mateo 28:19

Y te falta aún el penúltimo gozo: dejar en nuestras manos la antorcha de tu fe. Tú habrías podido reservarte este oficio, sembrar tú en exclusiva la gloria de tu nombre, hablar tú al corazón, poner en cada loma la sagrada semilla de tu amor. Pero tú como un padre que sentara a su hijo al volante y le dijera: "ahora conduce tú", has querido dejar de nuestras manos la tarea de hacer lo que sólo tú haces: llevar gozosa y orgullosamente de mano en mano la antorcha que tu enciendes.

“Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña que Jesús les había indicado. Cuando lo vieron lo adoraron; pero algunos dudaban. Jesús se acerco entonces a ellos y les dijo:…”Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo” “Mateo 28:16:20

"Yo estaré con hasta el fin del mundo". Estas es la más grande de todas tus promesas, el más jubiloso de todos tus anuncios. Desde entonces el hombre no está solo, tú estás en cada esquina de las horas esperándonos, más nuestro que nosotros, más dentro de mí mismo que mi alma. "estaré con ustedes siempre", dijiste. Y desde entonces ha estado lleno nuestro corazón.

“Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada Al despuntar el alba Jesús se hizo presente en la orilla, pero los discípulos no se dieron cuenta de que era él.-¡Muchachos no tienen algo de comer, les preguntó Jesús¡- -No- respondieron ellos-.Tiren la red a la derecha de la barca, y pescarán algo. Así lo hicieron, y era tal la cantidad de pescados que ya no podían sacar la red. -¡Es el Señor¡- dijo a Pedro el discípulo a quien Jesús amaba ” .Juan 21:3-7

Desde que tú te fuiste nos empeñamos en no pescar nada. Llevamos veinte siglos echando inútilmente las redes de la vida y entre sus mallas sólo pescamos el vacío. Vamos quemando horas y el alma sigue seca. Nos hemos vuelto estériles, vivimos en una tierra cubierta de Cemento y luces artificiales. “Y una tarde tú vuelves y nos dices: "Echa tu red a tu derecha, atrévete de nuevo a confiar, abre tu alma, saca del viejo cofre las nuevas ilusiones, dale cuerda al corazón, levántate y camina". Y lo hacemos, tal vez sólo por darte gusto, o tal vez hasta solo por probarte. Y de repente, como tú lo aseguraste, porque tu si mantienes lo que prometes, aunque dudemos de ti y no confiemos en tu palabra, nuestras redes rebosan de alegría, nos resucita el gozo y es tanto el peso del amor que recogemos que la red se nos rompe, cargada de nuevas esperanzas.
Señor: llégate hoy a nuestra orilla, camina sobre el agua de nuestra indiferencia, devuélvenos Señor tu alegría! Perdónanos la desconfianza.

PAZ Y BIEN Y QUE DIOS EN SU INFINITA BONDAD, NOS CONCEDA IR MAS ALLÁ, DE ESTAS PALABRAS CONTENIDAS EN ESTE BLOG, PARA ARRIBAR ASÍ A LOS PIES DE LA PALABRA QUE ESTA ES LAS SAGRADAS ESCRITURAS, EN ELLAS ESTA LA VIDA QUE DESESPERADAMENTE ANHELAMOS.

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