miércoles, 21 de julio de 2010

Hombres de poca fe...y si perezco que perezca

Entonces dijo Mardoqueo que respondiesen a Ester: No pienses que escaparás en la casa del rey más que cualquier otro judío. Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino? Y Ester dijo que respondiesen a Mardoqueo: Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca”. (Ester 4:13-14)

No nos podemos intimidar. El miedo no nos puede paralizar. Cuando debemos asumir una posición o tomar una responsabilidad, hay que hacerlo con valentía y prudencia. Si Dios te ha enviado a hablarle a las almas, a llevar Su palabra, a atender y ayudar a los más necesitados, tienes que confiar en el que él va contigo. Busca su rostro en oración, llénate de él y camina como el rey o princesa de Dios que eres. Muévete bajo sus designios y propósitos. Encuentra en su presencia las fuerzas para cumplir la misión para la que fuiste encomendado.

Si Ester hubiera poseído solamente belleza o inteligencia, tal vez no hubiera logrado lo que logró. Pero Ester estaba en el centro de la voluntad del Señor. Tenía a Dios en su corazón, él era el eje principal de su vida y su norte. Ella sabía que no podía fallarle a Dios y a un pueblo que esperaba la valentía de que ella hiciera algo. Pero así como Mardoqueo le dijo a Ester, “no puedes callarte, tienes que hacer algo”. Nosotros tenemos que poner la acción por obra. El temor no es de Dios, Dios te da la fuerza, te da la valentía para actuar convencida de que el está detrás de ti cuidando tu espalda.


Jesús en los evangelios no reprocha a los discípulos tanto su egoísmo, su pereza, su poca abnegación y caridad, etc., sino que les echa en cara sobre todo su poca fe: «¡hombres de poca fe!» (Mt 6,30; 8,26; 14,31; 17,20; +Mc 9,19).

Los Apóstoles no emprendieron la gran misión de evangelizar el mundo sino sólo después de haberse llenado del Espíritu Santo en Pentecostés. Esta Divina Persona es la que les daba la fuerza y la que les inspiraba lo que tenían que hacer y decir.

HECHOS 18.9 No temas, sino habla, y no calles; 10 porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.

PAZ Y BIEN ¡¡¡

2 comentarios:

Azúcar, Canela y Miel dijo...

"Estad siempre preparados para presentar defensa ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros" 1 Pedro 3:5

Cuando guardamos silencio en cuanto a todo lo que se refiere a Dios, caemos en el pecado de omisión.
Excelente entrada, llena de mucha reflexión como todas las que tu presentas en este hermoso blog dedicado al señor. Un beso y un abrazo grande hermani querida.

Anónimo dijo...

Bello mita te amo.