Amado Dios en el mundo

sábado, 1 de mayo de 2010

Alégrense encontré la oveja que se había extraviado.

..Entonces Jesús les dijo en ésta parábola:"Si uno de ustedes pierde una oveja de las cien que tiene, ¿no deja las otras noventa y nueve en el campo para ir en busca de la que se perdió hasta encontrarla? Y cuando la encuentra muy feliz, la pone sobre los hombros y, al llegar a su casa, reúne amigos y vecinos y les dice: Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido.


Yo les declaro que de igual modo habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que vuelva a Dios que por noventa y nueve justos que no tiene necesidad de convertirse.

Lucas 15,3-7.


En la parábola, el pastor va en busca de una oveja, la más pequeñita de todas. Así también, si sólo hubiera habido un alma perdida, Cristo habría muerto por esa sola. El pastor que descubre que falta una de sus ovejas, no mira descuidadamente el rebaño que está seguro y dice: " Tengo noventa y nueve, y me sería una molestia demasiado grande ir en busca de la extraviada. Que regrese, y yo abriré la puerta del redil y la dejaré entrar ". No; tan pronto como se extravía la oveja, el buen pastor se llena de pesar y ansiedad. Cuenta y recuenta el rebaño, y no duerme cuando descubre que se ha perdido una oveja. Deja las noventa y nueve dentro y va en busca de la perdida. Cuanto más oscura y tempestuosa es la noche, y más peligroso el camino, tanto mayor es la ansiedad del pastor y más ferviente su búsqueda. Hace todos los esfuerzos posibles por encontrar esa sola oveja perdida.

Hasta que escucha en la distancia el leve sonido de su oveja y la reconoce. Siguiendo el sonido, trepa por las alturas más empinadas, y va al mismo borde del precipicio con riesgo de su propia vida. Así la busca, mientras el sonido, cada vez más débil, le indica que la oveja está a punto de caer al precipicio.
Y al fin es recompensado su esfuerzo; encuentra la oveja perdida. Entonces no la reprende porque le ha causado tanta molestia. No la arrea con un látigo. Ni aun intenta conducirla al redil. En su gozo pone la temblorosa criatura sobre sus hombros; si está magullada y herida, la toma en sus brazos, la aprieta contra su pecho, para que le dé vida el calor de su corazón.

Dios ha dado el primer paso. Aunque te habías revelado contra él, salió a buscarte. Con el tierno corazón del pastor, dejó las noventa y nueve y salió al desierto a buscar la que se había perdido. Toma en sus brazos de amor al alma lastimada, herida y a punto de morir, y gozosamente la lleva al redil de la seguridad con las otras.

Cuando nos comportamos como el buen Pastor y recogemos la oveja que se nos extravió y no la dejamos de su cuenta.Cuando uno de nuestros hijos por un momento se desvía, se deja llevar por sus emociones y nos causa dolor o preocupación, ese es el momento de ir en su busca,abandonar a las otras noventa y nueve que están seguras e ir en busca de ésta, la mas pequeñita, la mas débil ; pero como comenzamos esa búsqueda: primero que nada, secando esas lagrimas de dolor, alabando a Dios aun en la dificultad, convencidas de que Dios no ha parado de trabajar, el siempre está trabajando aunque tu no lo entiendas, y confiando, ni siquiera pidiéndole, pues el reconoce a cada una de sus ovejas... esperar, seguros de que regresará y podremos abrazarla de nuevo, con el enorme detalle de que esa oveja que por un momento salió del redil, no viene igual, viene convertida, viene reforzada y cargada de amor.

Estarás agradecida porque la búsqueda no ha sido vana, el señor te la traerá de vuelta al redil. Gracias a Dios, él no ha presentado a nuestra imaginación el cuadro de un pastor que regresa adolorido sin la oveja.


La parábola no habla de fracaso, sino de éxito y gozo en la recuperación de la oveja extraviada. Aquí está la garantía divina de que no es descuidada o dejada al desamparo ni aun una de las ovejas descarriadas del rebaño de Dios.

Generalmente esa oveja que se extravía es la mas pequeñita, la mas débil, la mas necesitada, para nada es la mas rebelde ni la mas mala, solo necesitada. Como el Buen Pastor es obligación de toda madre o padre ir en busca de su oveja, rescatarla del precipicio, montársela en el hombro y traerla de vuelta con el resto del rebaño.
PAZ Y BIEN ¡¡¡

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