Amado Dios en el mundo

lunes, 12 de abril de 2010

No he trabajado para mi solo

Yo, por mi parte no era más que un canalito del río, un arroyo que se pierde en un jardín.
Pero pensé: "Voy a regar mi jardín, voy a rociar mis flores" ¡Y he aquí que mi arroyo se convirtió en un río, y mi río, en un mar!
¡Brille mi doctrina como la aurora y extienda su luz a lo lejos!
Propáguense mis lecciones como palabras proféticas: porque quiero dejarlas a las futuras generaciones.
Vean: no he trabajado sólo para mí, sino para todos los que buscan la sabiduría.(Sirácida 24:30-34)


"No pretendo convertirlos para encerrarlos luego aquí en este ministerio, en esta Iglesia" Estas palabras las pronunció un Pastor Evangélico, lo escuche anoche en la televisión y producto de reflexión esto que a continuación escribo:

Nos convertimos para convertir a otros, para que nuestro arroyo se convierta en río y nuestro río en un mar, alumbremos el camino de otros con esa luz brillante que hemos recibido, vayamos a la calle a convertir a otros, hay que sentir la necesidad de convertir a otros, para sentir que estamos convertidos.

Uno de los versículos centrales de la Biblia y por ende base de la fe cristiana, es Juan 3.16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Esta es una preciosa afirmación hecha por el Apóstol Juan y revela la razón de Dios Padre al enviar a su Hijo por nosotros.

Hoy reconozco que muchas veces al leer este versículo no capté la magnitud del mensaje, no capté su esencia. Hasta que vi que entre las letras que conforman la palabra mundo se escondía mi nombre. Fue ahí que entendí que el amor que llevó a Dios Padre por medio de esta conversión para llevar este mensaje, no es para que me salve yo, no se trata de que busque mi salvación,se trata de ayudar a mis hermanos a encontrarle, no a los que comparten conmigo la Iglesia, el ministerio, no, ellos ya están en el camino, es afuera, es en la calle, es con el vecino, es con ese que me cae mal, es con aquel que no honra a Dios, es con el que transgrede la ley.

Somos transformados para transformar, no para guardarnos y alejarnos del prójimo, morimos al egoísmo para resucitar en torno al prójimo, si tu ya te convertiste entonces tienes que convertir a otros, necesitamos una fe que no se aclimate, la fe debe actuar fuera del día de encuentro en la iglesia, lo que obtuviste no es para ti, esa luz es para alumbrar a los que no están en el camino, tu debes llevar esa luz que el Señor te dio a ti. Mateo 16:24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sigame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.

El objetivo de tu conversión no eres tú, de ti se encarga Dios, como debe ser, el objetivo de tu conversión es tu prójimo.
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PAZ Y BIEN ¡¡¡

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