viernes, 12 de marzo de 2010

Esta vida merece la pena vivirse, ¡pero sólo en el Sol, ¡en el Señor!... y aparte de Dios, todo es desengaño y fastidio

Salomón dijo que sabríamos cómo vivir si seguíamos los mandamientos de Dios: "Cuando camines, te servirán de guía; cuando duermas, vigilarán tu sueño; cuando despiertes, hablarán contigo" (Proverbios 6:22)

Salomón hace 3 preguntas profundas.

Pregunta..¿Qué provecho recibe el hombre de todo el trabajo con que se afana bajo el
sol? (1:3,3:9)
Respuesta, Ninguno. Está corriendo tras el viento. (2:11; 5:16)
Pregunta--¿qué hay de bueno para hacer el hombre en esta vida? (2:3)
Respuesta—comer, beber y gozar el fruto de su labor, (2:10,24; 3:22;5:18)
Pregunta--¿cuál es el propósito de mi existencia?
Respuesta—servirle a Dios (12:13-14)


Eclesiastés es el libro de la vanidad de vanidades... fuera del sol, ¡del Señor!, todo es vanidad, apacentarse de viento... pero en el sol, ¡en Dios!, todo es gozo y paz... y está en el Sol, quien cumple los Mandamientos de Dios, quien tiene temor a Dios (12:13)... vanidad de la ciencia, placeres, riquezas, honores, obras, poder... ¡nada sacia los deseos del hombre!, nada lo hace feliz, ¡la tierra es poca cosa para el hombre!, porque Dios puso la eternidad en su corazón (3:11)...
En sus últimos capítulos trata de enseñarnos cómo vivir esta vida para ser feliz, y concluye que sólo Dios la puede llenar, el vivir sosegado y con gozo aceptando lo que el Señor nos regala, viviendo en el temor de Dios, ¡cumpliendo sus mandamientos!... porque el corazón del hombre es un pozo infinito que sólo puede llenarse con el infinito... venimos de Dios, vamos a Dios y solo estaremos satisfechos cuando descansemos enteramente en Dios...

¡Todo es vanidad de vanidades, fuera de amar a Dios y servirle de corazón!.


Salomón, el Rey de Israel, hijo de David, perdió gran parte de su vida entre inmensos honores, riquezas, poderes, placeres, construyendo palacios y huertos y el Templo...y se arrepiente y confiesa, ¡sólo Dios puede llenar el corazón!... lo demás es vanidad de vanidades... es el libro de la ancianidad de Salomón, en el que concluye que esta vida merece la pena vivirse, ¡pero sólo en el Sol, ¡en el Señor!... y aparte de Dios, todo es desengaño y fastidio.

PAZ Y BIEN ¡¡¡

1 comentario:

Azúcar, Canela y Miel dijo...

Todo lo que nos aleje del camino hacia Dios es vanidad, para tomar y andar ese camino debemos ir ligeros de cargas, y la vanidad es un morral de plomo en nuestra espalda. La vanidad es una forma de vanagloria, y la vanagloria se basa en el orgullo, y el orgullo carece de humildad. Para los que amamos, adoramos y creemos ciegamente en Dios, tenemos claro que lo vano carece de solidez en relación a la vida eterna.
Hermoso tu blog hermani, esta tomando un cariz muy especial y es un espacio de reflexión y también de paz, para todo aquel que la perdio o la quiera reforzar en su vida junto a la fe.