jueves, 10 de diciembre de 2009

Abandónate en Dios vuelve a ser ese niño confiado

"Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entraran en el reino de los cielos".(MATEO 18: 3)

Ser como los niños, abandonarse plenamente en las manos de Dios. Este abandono significa en primer lugar rendimiento amoroso: dejarse querer, poner toda nuestra vida en sus manos, permitirle que haga con nosotros lo que quiera. Es también una cuestión de fe y de humildad.

Abandonarse en Dios significa no preocuparse por el futuro: tener plena confianza en su Providencia omnipotente y amorosa. Significa también no sobrevalorar las propias fuerzas, no desanimarse a causa de los propios defectos, pues el Señor tiene predilección por quien reconoce sus incapacidades.

Se trata, pues, de abandonar en el Señor la propia valía y estima Llegar a ese abandono total supone un largo camino. Ya vimos que para abandonarse en el Amor de Dios, hay que abdicar de las seguridades humanas. Tras años prefiriendo seguridades falsas pero tangibles, no es fácil cambiar de actitud; es como dar un salto en el vacío. Pero, si se hace, todo lo demás empieza a ir sobre ruedas.

Abandonarse a Dios no significa siempre “no hacer nada” de hecho jamás significa eso… porque lo mínimo que debemos  hacer en la pasividad es ORAR, y la oración es algo.. es dialogo, es confianza, es mucho.

Abandonarse a Dios significa seguir haciendo mientras se confía en El, concentrarse en su voluntad mientras El se encarga de mi… somos Cristianos no para salvarnos nosotros, si no por que hemos sido elegidos por Dios para ayudarle con los demás, para no callar ante la maravilla de amor y misericordia de nuestro Padre.

Confía en Dios pues su voluntad es la única que es perfecta, justa y buena.
PAZ Y BIEN ¡¡

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